viernes , 3 febrero 2023

Palabras del Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Luis González Placencia, en el XVII Aniversario de la CDHDF

Discurso 05/2010
1 de octubre de 2010

Muy buenas noches todas y todos,

Este primero de octubre del 2010 la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, nuestra comisión, cumple diecisiete años. Desde el momento en el que comenzó a transcurrir el año diecisiete, me corresponde la responsabilidad de consolidar lo hecho, de innovar y de proyectar a la comisión hacia el futuro. Por fortuna, contamos con un sólido garante de su rumbo: el Consejo, diez ciudadanas y ciudadanos ejemplares que aportan calidad moral y sancionan el deber ser de nuestra acción.

Ángeles, Carlos, Clara, Denisse, Ernesto, Manuel, Mercedes, Patricia, Pepe y Santiago, como en un principio también Elena y Daniel, han asumido la desinteresada responsabilidad de proponer cómo orientar y reorientar el camino de esta gestión. Gracias siempre a ellas y ellos por su talento y por su decidida participación.

 Consolidar, innovar y proyectar a la comisión ha requerido de una profunda reflexión sobre lo que somos y sobreo que queremos ser. Esa reflexión dio como resultado una renovación del modelo de gestión, que dio un paso adelante, al incorporar a sus ejes las obligaciones que el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal le impuso a la CDHDF y, en ese sentido, alineando sus objetivos en razón de cuatro funciones estratégicas: el empoderamiento de las personas, la construcción de ciudadanía, la generación de sinergia intra e interinstitucional y la garantía de institucionalidad democrática.

Empoderamiento de las personas

Las violaciones a derechos humanos son manifestación del abuso de poder y tienen un efecto victimizante; ello es especialmente relevante cuando el abuso lo comete cualquier servidor público, porque el proceso de victimización halla su fuente en el estado. De ahí la importancia del empoderamiento de las personas, función central del Defensor del Pueblo.

Para ejercer con contundencia esta función, la Comisión fortaleció la identidad temática de sus visitadurías. El núcleo de justicia, quedó bajo el cuidado de la Primera y Segunda Visitadurías Generales: la Primera, atiende las violaciones relacionadas con la seguridad pública y la procuración de justicia; la Segunda, vigila el sistema penitenciario y el ámbito judicial. A la Tercera Visitaduría toca el núcleo de Seguridad Humana, investiga las presuntas violaciones a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales; y la Cuarta Visitaduría , sigue haciéndose cargo de las violaciones graves a derechos humanos, y además atiende los diez grupos que el Programa de Derechos Humanos señaló en situación de riesgo, discriminación o vulnerabilidad. Diez Recomendaciones a lo largo del año dan cuenta de su trabajo.

Con ánimo innovador, abrimos al escrutinio de organizaciones expertas nuestros procedimientos. Los primeros resultados de estas observaciones externas, han rediseñado la estrategia contra la tortura y revisado criterios de investigación, de modo que hemos encontrado nuevos caminos para proteger a las víctimas. Creamos la Consultoría General Jurídica , que ha concentrado su atención en el uso de nuestras facultades para iniciar acciones de inconstitucionalidad, para participar en amicus curieante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y ha emprendido las primeras acciones para constituirse en una herramienta de litigio estratégico ante organismos internacionales. De igual forma, implementamos un mecanismo -único en el país- que facilita la comunicación con personas sordas y en el mismo sentido, adquirimos un mayor número de sillas de ruedas que facilitan el acceso y el tránsito por todo el edificio a las y los usuarios que así lo requieran.

Como un primer paso para la articulación entre la defensa y la promoción de los derechos humanos, creamos un sistema de relatorías que añade a la ya existente en materia de atención a defensoras, defensores y periodistas, otras tres destinadas a visibilizar la situación de los derechos de las mujeres, las juventudes y las personas con discapacidad. Ya está lista la convocatoria para que esos espacios sean ocupados por expertas y expertos que propongan las organizaciones especializadas de la sociedad civil.

Construcción de ciudadanía

Las democracias constitucionales requieren de un estado firme que reconozca en los derechos humanos el eje de su legitimidad. En contraparte, es necesario que las y los ciudadanos conozcan sus derechos, los ejerzan y exijan su respeto. De ahí que en la Comisión hayamos entendido, desde hace mucho tiempo, que construir ciudadanía es también una forma de hacer valer los derechos.

En ese ámbito, este año ha sido escenario para fortalecer nuestras relaciones con la sociedad civil organizada y para ensayar nuevas formas de organización social. La Comisión se ha abierto, literalmente, a todas y todos quienes han buscado en ella respaldo y colaboración. Diseñamos una estrategia que, en tres niveles, plantea el rol de facilitación de este organismo frente a la construcción de ciudadanía. En el primero, la Comisión ha sido escenario para que las organizaciones expresen sus agendas, para que visibilicen y para que usen nuestros espacios, nuestras capacidades instaladas y nuestros recursos. Todas las semanas del año hemos tenido reuniones de trabajo, coloquios, seminarios, en los que organizaciones de jóvenes, de mujeres, de personas de la comunidad LGBTTTI, defensoras y defensores, así como periodistas, han discutido sus temas, promovido causas y políticas públicas alrededor de los derechos humanos.

En el segundo nivel, la estrategia ha supuesto la acción conjunta con organizaciones consolidadas a favor de temas estratégicos. Con Cauce Ciudadano, Católicas por el derecho a decidir, Infancia Común, el Centro de Estudios Sociales y Culturales Antonio de Montesinos, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Servicios a la Juventud, Incide Social, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, I(DH)EAS, -por mencionar a algunas de estas organizaciones-, hemos acompañado la discusión sobre juventudes, aborto, trata de personas, nuevas familias y personas migrantes. En el tercer nivel, hemos buscado armonizar agendas, convocando alrededor de un tema central a organizaciones e instituciones con intereses diversos pero convergentes en lo que a derechos humanos se refiere. A lo largo del año, tuvimos tres experiencias muy interesantes: la primera, convocada conjuntamente con Proderecho, de la que participaron diversas organizaciones en torno al tema de la reforma penal; la segunda, organizada con el Instituto para la Seguridad y la Democracia, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración, el Taller Interinstitucional de Organizaciones y Organismos de Derechos Humanos: y la tercera, el Primer Encuentro por una Cultura de Paz, organizado por la CDHDF, Cauce Ciudadano, Servicios de Atención a la Juventud, Grupo de Educación Popular con Mujeres, la Secretaría de Educación del Distrito Federal (SEDF), la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y la Universidad del Claustro de Sor Juana.

Durante 2010, decidimos reorganizar el trabajo de la dirección de promotoras y promotores ciudadanos. De ser una herramienta educativa, esta dirección perfiló su acción hacia la intervención, destinada a proveer herramientas a ciudadanas y ciudadanos para identificar y resolver sus problemas más inmediatos mediante la autogestión y el enfoque de derechos humanos.

Desde el punto de vista de la educación, hemos continuado el trabajo con niñas y niños para que asimilen valores asociados a la paz, el respeto por las diferencias y la resolución no violenta de conflictos. Con esa misma visión iniciamos un proceso de revisión profundo de nuestra labor de capacitación a servidoras y servidores públicos. No queremos que reciten los derechos humanos, queremos que los vivan, que los reconozcan en su labor cotidiana.

En un mundo globalizado, la comunicación constituye el más importante vehículo de transmisión e intercambio de información. En la Comisión, estamos desarrollando nuevos mecanismos destinados a aprovechar al máximo el rol de la comunicación en la construcción de ciudadanía. A través de una nueva página electrónica, mucho más accesible e interactiva, muy pronto pasaremos de un panel de información a una ventana de servicios, entre los que destaca el ambicioso proyecto Ombudsnet , que en el mediano plazo permitirá acceder a través de Internet a todos los servicios que ofrece la institución a sus usuarias y usuarios.

Sinergias

La administración pública no puede ni debe entenderse sólo como la suma de acciones institucionales compartimentalizadas y aisladas. La complejidad de los problemas actuales requiere de enfoques integrales en los que el valor de las acciones se potencie en función de la capacidad de sinergia que una institución puede lograr, para mover y moverse armónicamente con los diversos sectores que constituyen el estado constitucional moderno.

Sin duda, el principal esfuerzo de sinergia lo ha constituido el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, que esta Comisión sigue impulsando, en estrecha colaboración con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, diversas instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil, el Gobierno del Distrito Federal y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Gracias a esta función sinérgica, la Comisión ha trabajado con la Asamblea Legislativa de la ciudad, acompañando y promoviendo leyes y reformas legales para que el marco jurídico del Distrito Federal tenga una perspectiva de derechos. Con el Gobierno de la Ciudad, seguimos colaborando en la construcción de un nuevo modelo de policía de investigación y recientemente logramos un acuerdo para hacer una valoración profunda en torno a los sistemas procesal, penal y penitenciario. También nos hemos dado a la tarea de hacer comunidad y de provocar la solidaridad ciudadana, a través de colectas y programas para la ayuda de personas damnificadas: lo hicimos con Haití, con Chile, con Baja California, con Nuevo León y muy recientemente, con Veracruz. Hemos buscado integrarnos a nuestro entorno de distintos modos: por iniciativa de la Comisión, nuestra colonia, el pueblo de San Sebastían Axotla, ha sido reconocido ya como un pueblo originario. Para facilitar a las y los vecinos un destino útil a los libros, cuadernos y otros materiales escolares, y a través de ello formar conciencia en torno a la cultura de la reutilización y el reciclaje, hicimos un acopio que logró mas de 4 toneladas de materiales, la mayor parte de los cuales fueron donados a la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos para ser reutilizados; el resto, constituido por reglas, compases, cuadernos, sacapuntas y lápices -entre otros materiales-, se donó a la Fundación para la protección de la niñez para que sean aprovechados por niñas y niños con pocos recursos económicos.

En 2010 firmamos numerosos convenios. Destaco el compromiso realizado con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, que muy pronto nos permitirá brindar servicios y entregar contenidos en lenguas originarias; el signado con el Instituto Politécnico Nacional, con el Instituto Electoral del Distrito Federal y con la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala y la Defensoría del Pueblo de El Salvador.

Y es que para la CDHDF, la sinergia no se agota en el ámbito de su competencia territorial. La comisión cuenta con un asiento permanente como invitada al consejo de procuradurías de derechos humanos de Centroamérica; sigue jugando un rol protagónico en la red de organismos metropolitanos de defensa de derechos humanos y teniendo presencia en diversos foros internacionales, gracias a la colaboración estrecha que tiene con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con la UNICEF y con la Unión Europea.

Institucionalidad democrática

Una nueva institucionalidad, centrada en los derechos humanos, implica construir normas, prácticas y estructuras que sean afines con valores de solidaridad y colaboración que acoten la discrecionalidad, normen y profesionalicen la toma de decisiones cruciales dentro de una institución. Ser institucional de ningún modo se agota en ser fiel o leal al superior, va mucho más allá: supone ser leal a la misión y visión institucionales.

De ahí que hayamos emprendido una serie de cambios que están destinados a lograr relaciones virtuosas entre las y los compañeros de la Comisión, que cada vez dependan menos de las simpatías o antipatías entre superiores y subordinados, y más en las capacidades y el respeto.

Con ese objetivo, emprendimos la primera fase del programa de armonización de la vida laboral con la vida personal que esta revisando seriamente el clima laboral de la institución y que reorganizó el horario institucional para que las personas tengan más tiempo para realizar actividades personales fuera del horario de trabajo. Cabe señalar que hoy por hoy, la mayoría de quienes laboran en esta institución son mujeres; la mitad de quienes ocupan los puestos de mayor nivel son mujeres también, y de ellas, dos terceras partes, son mamás.

Finalmente, hemos emprendido una importante reforma en el servicio profesional; 2010 vio nacer el primer concurso interno para la promoción del personal a las vacantes que la transición generó o produjo. El concurso innovó al incorporar pruebas que midieron la capacidad de aplicación de conocimiento -no sólo de retención- así como al introducir mecanismos de transparencia que dieran certeza sobre los resultados. En lo que se refiere a los contenidos, estamos en medio de un proceso de revisión y reforma que nos llevará a un modelo de competencias. También le dimos vida al Centro de Investigación Aplicada en Derechos Humanos, cuya función será la de producir información útil para abonar, desde la Comisión, a la política pública con perspectiva de derechos humanos.

Hoy inicia el año dieciocho de la Comisión y seguimos siendo un referente nacional e internacional de institucionalidad democrática y de autonomía; estamos entre las instituciones más confiables del país y seguimos la senda que a lo largo de sus primeros diecisiete años fijaron dos excelentes administraciones. Aún quedan muchos pendientes, pero estoy seguro que la profesionalidad y entrega del equipo que conforma la organización de la CDHDF son la mejor garantía de que los enfrentaremos con el mayor de los éxitos. Gracias a mis compañeras y compañeros de la Comisión, por su acompañamiento, por su comprensión y por sus ganas. Gracias también a mi familia, Laura, Diego, Ana Pau y Juliana, por su paciencia y apoyo; y gracias a todas y todos ustedes por estar aquí esta noche.

¡Enhorabuena Comisión! Feliz decimoséptimo cumpleaños.