domingo , 16 junio 2024

Palabras de la Presidenta de CDHCM, Nashieli Ramírez, en la presentación del libro Índice de los derechos de la niñez 2022. Cinco años de incumplimiento de derechos; en el marco de la Agenda pendiente de los derechos de las infancias y adolescencias: retos de México ante el Comité de los Derechos de las Niñas y Niños de la ONU

Discurso 09/2023
26 de abril de 2023 

Buenos días a todas, todos y todes, quienes están aquí y a quienes nos están siguiendo en redes sociales; agradecerles, no nada más que estén aquí presentes en la inauguración, sino sobre todo, en las mesas de trabajo.

Déjenme decirles primero, que saludo y abrazo, naturalmente a la mesa, en donde estoy sentada, porque básicamente estoy con mis amigas y mi amigo… Con excepción de él, porque a él lo conocí antes, cuando éramos… Mario Luis y yo llegamos tarde a la agenda de Infancia: nos conocimos en la agenda de Desarrollo Social, en las luchas sociales; y después, paradójicamente, casi casi, al mismo tiempo, empezamos a entrar a la agenda de Infancia, pero, ya se imaginarán los años que tengo de querer a quien tengo aquí, a mi derecha.

Y mis queridísimas Mónica y Norma, a quienes encontré ya en el camino de la defensa de derechos de niñas, niños y adolescentes, también hace unos añitos, pero que quiero y, en verdad, me da mucho gusto estar aquí con ellas, compartiendo la mesa, pero un proyecto que ya les han empezado a compartir y que yo, igual, haré lo propio.

A ver, quiero agradecer a quienes van a estar con nosotros en las Mesas de trabajo, e invitar a quienes están aquí ahorita presentes, y a quienes nos están siguiendo en redes, a que sigan estas Mesas. Está mi queridísima Laura Alvarado, Úrsula Zurita, Angy Contreras; mi querido Saúl Arellano, quien además, ya lo saben y además ya lo han dicho: es coautor con Mario Luis (Fuentes), del Índice…; Blanca Elena Gómez y, de lujo, mi queridísimo Abelardo Ávila, que, por si no saben -aquí hay muchos jóvenes-: nosotros no tendríamos aquí, en este país, datos y, por lo tanto, no hubiéramos desarrollado las pocas políticas que hemos podido desarrollar para atacar la desnutrición en este país, si no fuera por el trabajo de Abelardo.

Muchísimas gracias por estar aquí, querido.

Entonces, a ver…

Quisiera, antes de empezar, que le diéramos un aplauso a Yolanda Corona…

Yolanda Corona fue, junto con Norma, fundadora del programa Infancia, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el primer Programa, y sigue siendo uno de los únicos, paradójicamente, después de casi un cuarto de siglo, que se dedicó y se dedica a generar conocimiento, y no nada más eso: a articularlo también, en acciones, desde la UAM. Nos dejó, ya está siendo, a partir de este fin de semana, polvo de estrellas; y por eso les pedí el aplauso, exactamente, a nuestra querida, la vamos a extrañar: Yolanda Corona.

Qué es lo que primero y cómo abordaría yo, y les platicaría qué pienso, y qué es lo que ustedes van a estar analizando, y que es, como lo dice Norma: que este es un platillo que se cocina a fuego lento; es decir, que no nada más así nos lo vamos a leer, sino que se tiene que regresar a él, es básicamente un libro de consulta, no es un libro de lectura, ni rápida ni fácil de digerir.

¿Por qué? Básicamente por los datos que contiene.

Cuando decidimos plantearnos aquí hacer la presentación del libro, Mario Luis, Mónica y yo contemplamos que fuera (en) estas fechas, por esto mismo que Mónica les compartió.

A pesar de que las niñas, los niños y adolescentes siguen siendo cuatro de cada 10 y, en algunos estados, los bajitos, tres de cada 10 mexicanos que habitan en este país, no son materia de medios de comunicación. Son la nota roja, son quienes se pelean y ya no tienen la empatía; son…

Es decir, la agenda de Infancia sigue siendo una agenda menospreciada, en términos de la relevancia que, como gobernabilidad tiene, exactamente, la agenda de Infancia.

Y entonces pensamos hacerlo exactamente, muy claramente, por estas fechas, porque sabemos que es cuando más los medios se dedican a hacer público lo que tendrían que hacer y lo que tendría que ser todo el tiempo, y es exactamente las niñas, los niños y los adolescentes.

Entonces, por eso estamos aquí; yo creo que en la fecha de hoy, exactamente hoy, aprovechando estas dinámicas con las que todavía tenemos que arrastrar; y es que si no es para escandalizar y causar pánico moral o, en su defecto, en el otro extremo, causar lástimas por la orfandad, los niños no son parte de la discusión pública, de la manera en la que tendrían que ser parte en la discusión pública.

Seguimos teniendo una visión, básicamente de lo privado, en términos de la infancia, (de que) corresponde a las familias, corresponde a las casas, corresponde a eso; y eso se refleja también en cómo la analizamos en los medios.

Lo segundo, tiene que ver -y ahí empiezo a hablar del Índice…-, y permítanme antes de eso, se me olvidaba…

A ver, este Índice… no es producto de una ocurrencia -buena ocurrencia, podría ser, eso no lo niego-, tanto de Mario Luis, como de Saúl; es un esfuerzo constante, constante.

El primer Índice… que generó Mario Luis, en ese entonces, con Fernando Cortés, que es quién ha hecho estadística social, que quiere entender quién inventó el CONEVAL, en la lógica de estadística, tendría que dar la vuelta al maestro Fernando Cortés, maestro emérito del Colegio de México, y ya está retirado, pero en ese entonces, Mario Luis -siempre inteligente- se juntó con él, e hicieron el primer Índice…, en 2004.

Después hicieron otro, ya con UNICEF, y ya desde México Social e impulsando esto, se hizo el Índice… de 2012, de 2018, de 2022.

En 2004 empezó el empuje y, fíjense qué paradójico: el empuje para empezar a generar y visibilizar estadística y, por lo tanto, además, elementos e indicadores que permitieran, no nada más conocer el diagnóstico como deporte nacional, sino impulsar agenda de política pública e incidencia, por un lado, lo hizo Mario Luis, desde ahí, también muy unido, en ese entonces, con UNICEF; y por el otro lado, en la entonces Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), donde el querido, hoy, actualmente Director Ejecutivo de Administración de la Comisión -Gerardo Sauri-, y la de la voz, arrancamos por un proyecto que se llama La Infancia Cuenta en México, y que también abonó a estos primeros esfuerzos en México, no desde el Estado: lo abonamos desde la academia, y lo abonamos desde las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), para tener indicadores y tener información que permitiera tomar decisiones, y nos permitiera, no nada más saber cómo estaba la infancia, sino tomar decisiones al respecto, y además empujar, algo que ahorita, y ese es mi primer planteamiento: estamos viendo también en peligro, que es cómo generamos información y qué tanta información estamos generando; cómo se genera esta información de  manera constante.

Por darles un ejemplo: ya no tenemos información sobre el módulo… No tenemos información sobre Trabajo Infantil; el módulo, que fue un módulo que nosotros empujamos, desde esas lógicas, en los años 2 mil, está totalmente parado, y así, muchas fuentes que se lograron impulsar, de información, que logramos que tuvieran información desagregada, para que tuviéramos la información, no en general, sino por etapas -en niños de primera infancia, de escolares, de adolescentes-, se tuviera.

Entonces, creo que un primer llamado, en este contexto, y una primera cosa que tenemos que valorar del Índice…, es un llamado, de por sí, a otra vez decir: ‘Necesitamos datos’, ‘Se requiere seguir generando información’, y ‘Se requiere para la toma de decisiones’; y que sepamos, de una vez por todas que tomar decisiones sin evidencia, es lo peor que podemos hacer.

Pero bueno, estamos a contra corriente, no nada más en la agenda de Infancia, sino en cualquier otra agenda, incluyendo el COVID, en donde tal pareciera que la información científica relevante y que estaba ahí, pues servía para una de chile y dos por sal, porque seguimos siendo una sociedad que no entiende que para algo sirve el conocimiento científico, y cada vez más nos vamos en la lógica de las fake news y las creencias, y no datos, como los que nos aporta, exactamente el Índice….

La otra cuestión que quisiera compartir a ustedes, tiene que ver, igual, con algo que ya se comentó: es un índice que es pre COVID; y si preocupa, que ya es preocupante mucho de lo que aquí nos dicen, pues yo les quiero decir que esto está mejor de lo que seguramente está pasando hoy.

El mundo COVID, ya lo decía Mario Luis, nos va a dejar y nos va a heredar muchísimos retrocesos, hay que replantear la agenda. Simplemente, en la parte de vacunación, acaba de salir el informe de América Latina y el Caribe, en términos de que pasamos de 93 promedio, a 75 promedio de cobertura en la región de América Latina y el Caribe, donde en México se calcula que solamente 316 mil niñas y niños no tienen una sola dosis.

Estamos hablando verdaderamente ─por ejemplo en ese solo indicador─ de lo que fue el esfuerzo exactamente del Sistema Nacional de Vacunación en su momento, que por cierto hizo presumir a todo mundo y México género políticas, en donde de repente le hicieron más caso, y en otros casos acá. Algunas veces, hace algunos años, platicamos con Abelardo la importancia de tener un sistema igual que el de vacunación para hablar de nutrición. Nunca nos hicieron caso, hermano, aquí seguimos. Básicamente creo que es importante dimensionarlo de esa manera y más que preocuparnos ocuparnos de qué es lo que está pasando.

La otra parte que quisiera retomar muy rápidamente, tiene que ver con violencia. Y no quiero hablar de violencia en general. El COVID está dejándonos en el mundo en general una estela que vamos a empezar a ver cada vez con más fuerza en términos de conflictividad social, precarización, cuestiones de salud mental, soledades. Los impactos tanto de la pandemia como de los esquemas del neoliberalismo económico, que básicamente no tiene más que la conciencia de la desigualdad, van a dejarnos y nos dejarán una herencia muy importante a todos, pero no va a ser a todos por igual. Y no nada más no va a ser a todos por igual, porque hay diferencias abismales en términos económicos y de qué tenemos acceso o no, sino porque también hay diferencias entre qué edad tenemos, cómo caminamos y podemos caminar o no, para que esto tenga impactos diferenciados.

Y aquí ya nos lo dicen los datos, lo sabemos, lo repetimos, lo decimos aquí y lo volvemos a repetir. Si hablamos del indicador de pobreza y lo vemos en general, los niños y las niñas son los que más reciben el impacto de esto. Y seguimos sin entender, porque finalmente por muy buenas políticas generales que pudiera haber para hacer coberturas para la pobreza, si no focalizamos en niños no vamos a disminuir la pobreza en ese rubro de edad. No bastan las transferencias directas, sino se focaliza y se pone el foco en las infancias.

Y en todo esto que tiene, la violencia va a tener…, tiene en el presente y seguirá teniendo en el futuro tintes muy diferentes en algunos casos a los que estábamos acostumbrados. Y últimamente, por ejemplo, hemos estado viendo por ejemplo cómo se está enfrentando la violencia entre pares, básicamente en el entorno escolar, en el entorno institucional. Ya ni siquiera quiero hablar en los otros entornos porque ahí están los indicadores, que son persistentes y ahí están.

Fíjense, la diferencia entre la violencia al interior de los hogares, que de hecho es la más incisiva en este rubro de edad, y la violencia en la escuela, tiene que ver que…, si nosotros analizamos cómo se comportan esas violencias a lo largo de los años, más bien como que persiste una tradición. O sea, la chancleta está, el cinturón ahí está. Somos consistentes en eso históricamente. Pero en la escuela no. En la comunidad no. Está cambiando. Es otra. Son otras dimensiones. Ahí entran las redes, ahí entran otras situaciones que nos ponen un reto mayúsculo para entender no nada más que se está incrementando, sino que ha tenido y que genera y que incorpora modalidades completamente diferentes a las que nosotros estábamos acostumbrados simplemente hace 20 años. ¡20 años!, que como dice el tango, no es nada. Y creo que ahí tenemos que tener como mucho el foco.

Y regresar, y ahí con eso cierro, a los datos. Hay un informe que generó Mejoredu, que sustituyó al Instituto Evaluación Educativa en México, que pocos conocen y poco se ha difundido que se llama: “La violencia entre estudiantes de educación básica y media superior en México. Aportaciones sobre frecuencia y variables asociadas a partir de estudios de gran escala”. Este informe lo que tiene ─además es un informe reciente, de 2021─ tiene un chorro de indicadores, porque hace cruces a partir de qué está pasando, si te has sentido acosado, si has sido víctima de acoso en la escuela y tiene variables diferentes, desde rendimiento escolar, situación en la familia, género, edad, etcétera, etcétera, que nos permite tener estas miradas y tener información sobre este mundo desconocido que parece ser que nos es muy ajeno todavía y nos sorprende y no sabemos cómo atender.

Por ejemplo, nos dice que los varones son más propensos (5% más) que las mujeres a expresar que son víctimas de un tipo de acoso escolar. Esta medida de género es importantísima porque lo que nos está hablando es que finalmente los hombres son más propensos a decir “estoy sufriendo acoso”, y las mujeres nos estamos aguantando. Las niñas y las adolescentes se aguantan, lo ocultan, no lo dicen y, por lo tanto, pues peor tantito menos se entiende.

Tiene una relación también, por ejemplo, con la incidencia de acoso en términos del rendimiento escolar, y por ejemplo dice que los estudiantes en el decir inferior de rendimiento en ciencias son casi dos veces más propensos que los estudiantes del decir superior a declarar frecuentemente que fueron empujados. Quiere decir que también tiene que ver con las seguridades y los rendimientos. Estos comportamientos de víctimas y victimarios dentro del acoso.

El 14% de los estudiantes que declaran haber sido frecuentemente víctimas de acoso tienen a 5%, de quiénes no son víctimas de acoso. Informaron que están satisfechos con su vida. ¿Qué quiere decir? Buena parte, y hay una deferencia, los que son víctimas de acoso están menos satisfechos con su vida, que los que no lo son.

Y así nos vamos. Hay sobre indicadores sobre apoyo de los papás, qué tan frecuente están ahí presentes o no, con quién pueden informarse para ver estos comportamientos exclusivamente en el entorno escolar. Y les invito a que básicamente por esa razón es lo que nos da la gran herramienta que tenemos con los indicadores, con la información y aquí tenemos, exactamente en el índice, que podamos seguir actuando, podamos seguir defendiendo, podamos seguir aportando sobre esta agenda de derechos.

¿Qué vamos a hacer con esto, además de estarlo presentando aquí? De entrada, naturalmente, el socializarlo para nosotros. Permite tener incidencia, estar con las gentes con las que hemos trabajado durante muchos años y con los que no han trabajado para sumarse a esta agenda. Pero también, como ya lo decía ya Mónica y lo mencionaron igual, estamos a las puertas de que el Estado mexicano tenga que rendir cuentas ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU sobre los años recientes. Va a ser un informe complejo porque si bien es cierto que va a pedir datos pre COVID, porque el corte es antes del COVID, nosotros sabemos que no es posible que…, es decir, tenemos que aportar esos datos más los datos que tienen que ver con lo que sigue del COVID. Y parte fundamental del informe, aparte de todo lo que hemos hecho ya, porque quiero decirles que la Alianza, que ha venido trabajando ya desde hace tres años, llevamos tres años, aunque no lo crean, armando este lindo informe, de lo cual además todos los tomos aquí pertenece a la Alianza, esto va a formar parte.

Tenemos ciertos requisitos, no están permitiendo mucho, pero va a ser parte completita, como está, de la parte de lo que vamos a juntar al informe alternativo que la Alianza por los derechos de niñas, niños y adolescentes en México está realizando, concluirá y presentará en tiempo y forma al Comité de los derechos del niño de la ONU para armar incidencia. Esa es la potencialidad de esta presentación. Esta es la potencialidad de este índice, el cual, como les digo, será una parte sustancial de este informe alternativo que presentaremos como organizaciones al Comité de los derechos del niño de la ONU en fechas recientes. Será a finales de este año…, a finales del año que entra.

Todavía tenemos, como ven, siempre hay manera de estar actualizando y viendo, y nos hemos propuesto, y ahí también me permito comunicárselos, ya platicado igual con algunos compañeros y compañeras de la Alianza, relanzar otra vez esta convocatoria a trabajar en la Alianza, a movilizarnos, a seguir incidiendo y a seguir incorporando compañeras y compañeros nuevos a este esfuerzo de particulares, académicos y Organizaciones de la Sociedad Civil y defensoras y defensores, que es la Alianza por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Muchas gracias.