jueves , 27 enero 2022

Palabras de la Presidenta de CDHCM, Nashieli Ramírez, en la presentación de la Revista Ciudad Defensora, dedicada en su edición número 10 a las «Personas migrantes: El camino hacia una vida digna»

Discurso 06/2021
4 de febrero de 2021

Muy buenos días a todas, todos y todes. Saludo a todas las personas que están viendo la transmisión de la presentación de la edición número 10 de la revista Ciudad Defensora sobre “Personas migrantes: el camino hacia una vida digna”.

También saludo a la Consejera Genoveva Roldán Dávila, quien colaboró en este número de la revista y agradezco me acompañe en esta presentación. Y un saludo muy especial a Magda (Silva Rentería), a Gretchen (Kuhner) y a Jorge (García Hidalgo), colaboradoras y colaborador, que también participaron y están presentes vía remota.

La dinámica de la movilidad humana en México es multicausal y multidimensional.

El territorio mexicano es uno de los principales corredores migratorios del mundo. Pero es también país de origen y destino de personas migrantes.

De acuerdo con el reciente Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país viven 1,212,252 personas extranjeras que nacieron en otro país.

En la Ciudad de México viven 104,629 personas extranjeras, principalmente de Estados Unidos, España, Francia, Guatemala y Japón.

La Ciudad capital es una de las entidades con mayor movilidad humana del país.

Por ejemplo, de las personas migrantes a las que se les entregó una tarjeta de visitante por razones humanitarias, 7% se encontraba en la Ciudad de México provenientes principalmente de Honduras y Venezuela.

Se estima que las caravanas que transitaron por la Ciudad en el 2018 y en el 2019, estaban conformadas por alrededor de 14 mil hombres, mujeres, personas jóvenes, niñas y niños, que salieron de sus países huyendo de la violencia y en busca de mejores condiciones de vida.

Con este panorama, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, en su Ley Orgánica, tiene como parte de sus atribuciones “garantizar y proteger los derechos humanos de las personas que habitan o transitan por la Ciudad de México, independientemente de su condición migratoria, en las diversas situaciones que se presentan, sean de emergencia, naturales, humanitarias o cualesquiera otras”.

Para cumplir estas atribuciones la Comisión ha establecido cinco líneas principales de acción: Uno es el Programa de Atención a Extranjeros. El otro es el desarrollo de herramientas como el “Protocolo para la atención humanitaria de emergencia a personas migrantes y/o sujetas de protección internacional en la Ciudad de México”, que se elaboró a partir de las experiencias de atención en la capital del país a las caravanas migrantes durante el 2018 y el 2019, el cual está en proceso de actualización para incluir el tema de la pandemia por COVID-19.

Otra línea es el diálogo permanente con albergues, Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), autoridades del gobierno local, organismos internacionales y nacionales.

También están las iniciativas de sensibilización, comunicación, boletines e infografías, de los cuales este mismo documento que hoy estamos presentando forma parte; y finalmente la elaboración de documentos de análisis para el sistema universal de derechos humanos.

Este número de “Ciudad Defensora” apunta en estas líneas para poder poner al alcance de las personas que habitan y transitan en la Ciudad de México información útil, de manera accesible, en torno a los derechos de las personas migrantes.

Si ustedes recuerdan, uno de los retos que enfrentamos en el 2018 y el 2019 fue la falta de sensibilización y en muchas ocasiones procesos de discriminación alrededor de esta población.

Por eso es para nosotros muy importante este tipo de revistas, este tipo de material que llega directamente a las gentes a través de nuestras Delegaciones en Alcaldías, y que también sea un elemento sobre todo de sensibilización y formación de todos los que habitamos y transitamos en esta Ciudad alrededor de la población migrante y el fenómeno mismo de la migración.

Si bien la presencia de personas migrantes en la Ciudad de México ha estado presente mucho antes de las caravanas, eran visibles principalmente para las Organizaciones de Sociedad Civil y las autoridades que les atienden.

Las caravanas vinieron a poner el tema en la discusión de la sociedad en general.

En el 2018 los grandes desafíos en la Ciudad de México se encaminaban a fomentar la inclusión de la población migrante y sujeta de protección internacional en los programas y políticas públicas; en buscar que las personas servidoras públicas conocieran, respetaran, protegieran, garantizaran y promovieran los derechos de este grupo de población; y en buscar la creación de un albergue en la Ciudad de México para esta población.

No podemos olvidar que la emergencia sanitaria por COVID-19 ha impactado en la agenda de derechos humanos, y en el tema migratorio y de asilo no ha sido la excepción, agudizando las problemáticas y las violaciones a derechos que históricamente han sido perpetradas para esta población, como son: la discriminación; la continuidad en la detención migratoria; los obstáculos de acceder a la justicia; la debilidad de las políticas públicas nacionales que favorezcan la inclusión; y las limitaciones para incorporarlos en los planes de salud.

Las personas migrantes y con necesidades de protección internacional siguen arribando al país y a la Ciudad de México, muchas veces por “goteo”, por lo que se espera un aumento y una mayor presencia de los flujos migratorios.

No hace mucho se supo de la caravana proveniente de Honduras que intentó arribar al país, si bien ésta fue detenida, hay un tema latente ahí y las personas seguirán llegando.

El impacto a nivel económico que la pandemia ha traído consigo, la dificultad para seguir moviéndose y tener que quedarse más tiempo en ciudades que sólo eran de tránsito, haciendo difícil acceder al empleo de las personas migrantes y refugiadas, la disminución de los apoyos para los albergues y organizaciones puedan brindar, la precarización de sus condiciones de vida, ha orillado a vivir a muchas de ellas en situación de calle.

Gracias a la gran labor que realizan los albergues y las Organizaciones de la Sociedad Civil, de promoción y defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, particularmente en este contexto de pandemia, se ha mantenido la atención en sus espacios y brindando sus servicios, lo que ha permitido que la población no se encuentre a la deriva ante las repercusiones que a nivel social y económico ha tenido la contingencia sanitaria.

Aún hay un largo camino para trabajar y la Comisión seguirá trabajando para garantizar y proteger los derechos de las personas migrantes que transitan y residen en la Ciudad de México, favoreciendo el diálogo y la reflexión.

En la actualidad hay que atender desafíos pendientes de la agenda y otros que han emergido, como los cambios en la dinámica migratoria: la Ciudad de México como lugar de destino; cambios en los patrones migratorios: mayor participación de personas mayores, de niñas y niños en primera infancia y sus familias; efectos de la pandemia por COVID-19; y un mayor desplazamiento interno que se mezclan con el desplazamiento internacional.

La Ciudad de México tiene una historia y aportes en las agendas migratorias y de asilo. Es momento de implementar políticas que han sido de avanzada y evitar dar pasos atrás.

Reitero mi agradecimiento y reconocimiento a Genoveva Roldán Dávila; a la Madre María Magdalena Silva Rentería, Directora Cafemin, (Casa de Acogida, Formación y Empoderamiento de la Mujer Migrante y Refugiada);  a Gretchen Kuhner, Directora del Instituto para las Mujeres en la Migración, AC, (IMUMI); y a Jorge Omar García Hidalgo, Coordinador de Migrantes en la Dirección General de Inclusión Social de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social de la Ciudad de México, quienes también colaboraron en esta edición de la revista.

Y finalmente al equipo de la Dirección Ejecutiva de Investigación e Información en Derechos Humanos, por su labor en la conformación y la edición de ese número.

Muchísimas gracias. Muy buenas tardes.