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Palabras de la Doctora Perla Gómez Gallardo, Presidenta de la CDHDF, en la inauguración del Diplomado Trata de Personas: Políticas Públicas y Derechos Humanos

Palabras de la Doctora Perla Gómez Gallardo, Presidenta de la CDHDF, en la inauguración del Diplomado Trata de Personas: Políticas Públicas y Derechos Humanos

Discurso 05/2016
22 de febrero de 2016

Gracias. Buenos días a todas y a todos. Nos da mucho gusto poder estar el día de hoy para inaugurar el Diplomado Trata de Personas: Políticas Públicas y Derechos Humanos.

Le damos un saludo al Director Ejecutivo del Centro de Estudios Sociales y Culturales “Antonio de Montesinos”, A.C. (Miguel Ortega Vela); que esperamos pronto se recupere, a eso me refiero.

Le damos también y le hacemos llegar un saludo, al señor Rector de la Universidad  Iberoamericana (UIA), muy querido, un defensor intachable. Y sobre todo agradecemos la presencia de alguien como Lydia Cacho el día de hoy.

Pocas veces el contexto te convierte en símbolo. Y yo recuerdo bien, y me quedaron muy grabadas esas palabras: cuando empezó esa perversidad judicial, persecución, que no se entiende más que con ese velo de corrupción que has tenido que padecer todos estos años, y ¿por qué? Por ser una periodista de investigación, ejemplar.

Pero, yo me quedé mucho con esas palabras que decías, y lo decías bien: “No se preocupen sólo por mi causa; no es Lydia Cacho, es lo que está documentando Lydia Cacho”. Y eso a mí me motivó mucho, porque dice uno: “efectivamente, que no se pierda que por esa valentía, que por ese esfuerzo, pareciera que se desvirtúa simplemente el tema de la libertad de expresión, cuando lo que se está documentando y lo estabas reseñando hace unos momentos, de toda una vida dedicada a este estudio, de toda una vida con esas noches tristes, con esos fallos de veras desmoralizantes, que lamentablemente no están a la altura siempre, nuestro Poder Judicial en la materia, pero que justo y también lo dices bien y me da gusto también escucharlo ahora, no perder esa capacidad de indignación, porque es lo que mueve, es lo que le da sentido aún en los momentos en que cree uno que trae la piedra y no se pueden superar los obstáculos.

Y de ahí la importancia de tenerte a ti en un Diplomado justo de estas características el día de hoy, como ese símbolo de valentía, pero sobre todo con este ‘gracias por visibilizar lo que por supuesto se tiene que nombrar’.

Y de ahí la importancia también de darles a todos esta cordial bienvenida, al evento impulsado en conjunto con la Universidad Iberoamericana, este aval académico del Diplomado; y al CAM, Centro de Estudios Sociales y Culturales “Antonio de Montesinos”.

Ya se decía: la trata de personas es un problema grave, que vulnera la dignidad de las personas, e implica una serie de violaciones de derechos humanos. Se trata de un problema que avanza en escala, de forma trasnacional y con mecanismos de captación cada vez más eficaces, a través de plataformas tecnológicas como lo son las redes sociales.

Este delito afecta a miles de personas en el entorno de su realización, pues también perjudica a las familias de las víctimas, comunidades y, por ende, a la sociedad en general. La población más afectada son las mujeres, las niñas y los niños.

Al tratarse de un problema multidimensional y multicausal de vulneración de derechos humanos, poner el foco en la prevención implica analizar la situación, realizar las advertencias y emitir las alertas correspondientes, así como configurar respuestas de forma oportuna, idónea y efectiva. Esto conlleva a la generación o modificación de legislación y políticas públicas; al fortalecimiento de las instituciones nacionales y locales relacionadas con el tema, la capacitación de autoridades encargadas de la implementación de las políticas al respecto, así como de la impartición de justicia, principalmente.

Cabe mencionar que el Estado mexicano se ha comprometido internacionalmente a poner en marcha los esfuerzos necesarios para prevenir y combatir la trata de personas, mediante la firma y ratificación del Protocolo de Palermo, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

A nivel local, en 2014, entró en vigor la Ley para la Protección, Atención y Asistencia a las Víctimas de los Delitos de Trata de Personas del Distrito Federal, cuyo objetivo es garantizar en todo momento los derechos de las víctimas, personas ofendidas o testigos. Este marco jurídico contribuye al impulso de acciones y políticas que tienden al avance de la prevención y combate a tan terrible flagelo.

El Diplomado que hoy se inaugura con una sesión de calidad reconocida, tiene como uno de sus objetivos contribuir a la elaboración de propuestas con la intención de contribuir en la erradicación de la trata de personas a partir de proporcionar una visión integral de sus causas, mecanismos y consecuencias desde un enfoque de derechos humanos y con perspectiva de género.

Es un honor para esta Comisión ser parte de tan importante esfuerzo, pues no se logra nada sin el trabajo articulado de las instancias públicas y la participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil y academia para brindar las herramientas teóricas y de reflexión en la construcción de respuestas en la prevención, atención y erradicación de la problemática de la trata de personas.

Aquí es donde idóneamente se puede hacer daño, aquí es donde idóneamente podemos ser incómodos, transformando desde dentro, evidenciando, documentando, generando esa conciencia, generando esa indignación de la mano, −y les agradecemos muchísimo a los destacados académicos, académicas que van a estar fortaleciendo este Diplomado− de la mano de quienes lo viven a través de la documentación de casos de la Sociedad Civil, de la mano de símbolos de lo que es un periodismo de investigación ejemplar, que debemos defender siempre en este país, que es tan necesario para garantizar justo que no se pierdan los temas incómodos pero necesarios en la reflexión.

Siendo las 12:01 del día 22 de febrero de 2016, declaro inaugurado el Diplomado Trata de Personas: Políticas Públicas y Derechos Humanos, para bien de nuestras niñas, niños y de nuestro país, que lo merecemos. Muchas gracias.