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CDHDF reconoce el compromiso para la aprobación de la Ley de las y los jóvenes en la Ciudad de México

Boletín 114/2014
24 de junio de 2014

Para la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), la reciente aprobación de la Ley de las y los Jóvenes de la Ciudad de México, representa un avance importante en la armonización del marco normativo en materia de juventud con los estándares internacionales sobre derechos humanos.

Así lo afirmó la Cuarta Visitadora de este Organismo, Alma Liliana Mata Noguez, durante un encuentro con Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) realizado en el Salón Digna Ochoa de la CDHDF. Ahí, aseveró que esta ley se traduce en un punto de partida en el reconocimiento de las personas jóvenes que viven y transitan en la capital del país. No obstante, dijo que es imperativo continuar con los esfuerzos de interlocución multisectorial, atendiendo al principio de progresividad en materia de derechos humanos.

Por su parte, el Subsecretario de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Juan José García Ochoa, puntualizó que la Ley de las y los Jóvenes obedece a la visión del Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal, por ser cercana a los estándares internacionales, por lo que la consideró “una de las legislaciones más progresistas en materia de derechos que existen en América Latina”.

Reconoció el esfuerzo colectivo de todas y todos los involucrados en este proceso y destacó que esta Ley permitirá un proceso de participación mucho mayor de este sector de la población al crearse el Consejo Juvenil, entre otros mecanismos.

Por otra parte, Mario Humberto Rangel Mejía, Secretario Técnico de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; Aarón Emmanuel Hernández, del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria; Avelina Fonseca, de Cauce Ciudadano; y Rosa Salazar, de AJUV 1121-Agenda Social y Política para las y los Jóvenes 2011-2012, coincidieron en que, si bien la aprobación de la Ley representa un gran avance para la juventud, ésta no debe ser sólo enunciativa, sino que se deben generar los mecanismos que garanticen los derechos ahí reconocidos.