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Premiación del 6° Concurso de Cuento ¿Y si yo fuera una persona refugiada..? empezar de nuevo en otro país

Boletín 339/2013
24 de septiembre de 2013

Destaca el desarrollo de la empatía en las y los niños y jóvenes que participaron en este evento que organiza el ACNUR, la CDHDF y el Conapred

El gran desafío de la educación, y en particular de la educación en Derechos Humanos y No Discriminación, es desarrollar en niñas, niños y jóvenes el sentido de la empatía, “entendida ésta como la capacidad de sentir lo que siente el otro, y la capacidad de indignarse por las injusticias que el otro padece”, señaló el Director General de Educación por los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), José Luis Gutiérrez Espíndola.

En la Ceremonia de premiación del 6° Concurso de Cuento ¿Y si yo fuera una persona refugiada..? empezar de nuevo en otro país, que realizan conjuntamente el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la CDHDF y el Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred), dijo que en la medida en la que acertemos a desarrollar empatía podremos contribuir a terminar con el drama que viven las personas refugiadas.

Destacó que el Concurso se propone crear espacios para que niñas, niños y jóvenes ejerciten su capacidad de escribir, su creatividad, pero sobre todo que desarrollen su sentido de empatía, la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Expuso que cuando no se desarrolla la empatía, lo que se pone por delante son las diferencias, entendidas como deficiencias, “y esa es la raíz de la intolerancia y la persecución que está detrás del refugio”.

A su vez, el Representante del ACNUR en México, Hamdi Bukhari, destacó que a lo largo de 6 años este Concurso ha servido para conocer lo que piensan los chicos y las chicas mexicanas sobre el tema del asilo y del desplazamiento forzado, sobre las personas refugiadas, a través de la literatura.

No es casual, dijo, que haya un vínculo entre la literatura y el exilio, a lo largo de la historia muchos escritores han tenido que convertirse en refugiados a causa de sus ideas y su pensamiento, al enfrentar la persecución y la intolerancia. “La literatura nos permite construir puentes, abrir espacios, romper estereotipos, abrir puertas y permitir un verdadero encuentro”.

Mencionó que el 20 de junio el ACNUR lanzó su campaña mundial para dar a conocer el terrible impacto que la persecución y la guerra tienen en las personas refugiadas y en sus familias.

“Cada cuatro segundos hay un nuevo refugiado en el mundo, una realidad triste; un desplazado interno en el mundo, y cada minuto dos familias son forzadas a separarse por la guerra o la persecución. Son datos alarmantes y esto explica por qué hay más de 45 millones de personas desplazadas de manera forzada en el mundo hoy día”, anotó.

El Presidente del Conapred, Ricardo Bucio Mújica, indicó que en este Concurso se premia a quienes han tenido una adecuada comprensión de cómo se ven afectados los derechos y qué tan importantes son éstos para las personas.

Mencionó que se recibieron 1,600 trabajos de personas de 29 entidades federativas, “que han escrito historias acerca de qué significa ponerse en los zapatos del otro”.

Destacó la importancia de hacer un ejercicio no sólo de imaginación y creatividad, sino de construir una perspectiva de derechos humanos e intencionarla. Dijo que estos cuentos son un mecanismo para que esta sociedad cambie.

Señaló que vivimos en un país que culturalmente no quiere aceptar a esta definición de derechos humanos que ya “nos impusimos” en la Constitución con la Reforma de 2011. “Pero el marco legal que tenemos no determina que tengamos una sociedad distinta, no hemos cambiado nuestra perspectiva de qué son los derechos humanos, cómo deben ser respetados y el papel de los ciudadanos en su ejercicio”.

 Destacó que “estamos en un país que no quiere dejar ningún espacio de privilegios, ningún sistema y subsistema de dominación, en espacios laborales donde no queremos que desaparezcan los espacios de poder, un país donde se ve a la xenofobia como una forma de defensa, porque pensamos que los migrantes y refugiados vienen a violentarnos”.

 A nombre del Jurado participó María Ramírez, mujer de origen guatemalteco que llegó a México en 1986 y quien relató cómo se adaptó a la vida en México y finalmente decidió adoptar la nacionalidad mexicana.

 Al final las ganadoras del primer lugar de cada categoría leyeron sus trabajos.Kalidh de María Monserrat Marín Ramírez, categoría de 12 a 14 años. Un nuevo comienzo: el renacer de Ishara de Mireya Loreley Cruz de la Cruz, categoría de 15 a 16 años. Nopales en el cuaderno de Daniela Elizabeth Mayorquín Aguilar, categoría 17 a 18 años.