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La violencia de género persiste y se ha sofisticado: ADIVAC

Boletín 108/2013
29 de marzo de 2013

• La respuesta de las instituciones no está siendo la adecuada, señala

• Por 22 años de trayectoria recibió el Reconocimiento Hermila Galindo 2013

Pese a las acciones institucionales y a la existencia de leyes que retoman los instrumentos internacionales en defensa de los derechos de las mujeres la violencia de género persiste, incluso se ha sofisticado, consideró Laura Martínez, fundadora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas A.C. (ADIVAC).

Por contribuir a la erradicación de la violencia familiar, sexual y de género que se ejerce en los diferentes ámbitos, públicos y privados de la sociedad, así como promover el ejercicio y respeto de los derechos humanos de mujeres niñas, niños y adolescentes, ADIVAC fue merecedora del Reconocimiento Hermila Galindo 2013 en la categoría de Organización de la Sociedad Civil (OSC).

Con 22 años de experiencia en la materia, Laura Martínez señaló que la violencia se presenta al interior de las familias y fuera de ellas, y conforme hay avances desde el punto de vista social, ayudando a que haya medios de comunicación más ágiles, la violencia también se ha sofisticado.

“Se habla de prostitución sexual infantil, que antes sí se daba, pero no estaba tan evidente, no se abría a la sociedad la cuestión de la trata de personas, la violencia cibernética. Y en el caso de la Trata de personas, por ejemplo, ya no nada más utilizan a las personas, también empiezan a aparecer muertas las víctimas de Trata”, apuntó.

Hizo mención de que los mecanismos internacionales de derechos humanos de las mujeres han sido retomados por las instituciones públicas, sin embargo, aseveró, esto no ha detenido la violencia.

Dijo que sí ha habido avances, como la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres y la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, que se sustentan en la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer (Belém Do Pará).

“Tristemente las personas sí acuden a denunciar, pero la respuesta que tenemos como asociación civil es que no se les está dando un servicio adecuado, se les están violando sus derechos, los funcionarios públicos no les quieren levantar la denuncia, por ejemplo cuando llegan con un Ministerio Público, éste los canaliza a un Juez Cívico para que él les levante la denuncia”, indicó.

Los funcionarios públicos, sostuvo, son los que no han avanzado, la gran mayoría no atienden a las personas, por ejemplo cuando van a denunciar.

Mencionó que en el caso de niñas, niños y algunas mujeres que llegan al sector salud, incluso en el mismo Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), muchas veces no se reportan los casos de violencia, “no están respondiendo a las Norma 046, que obliga a reportar cualquier hecho de violencia de género que los funcionarios perciban en las personas que llegan a solicitar un servicio”.

Hizo énfasis en que de acuerdo a los casos que ADIVAC recibe, los funcionarios señalados no están reportando estos asuntos, “ni por protección al niño y a la niña, ni a las adolescentes o a las mujeres  adultas”.

Expresó que si bien hay muchos mecanismos e instituciones para atender el tema de la violencia sexual, sin embargo, “falta mucho, falta sensibilizar, nunca es demasiado cuando quien está sensibilizando, tampoco está sensibilizado”.

Dijo que han detectado que las instituciones sólo están cubriendo el presupuesto que tienen asignado, “para que no le quiten ese presupuesto y contratan a personas sin trayectoria para transmitir la necesidad que hay de atender de forma sensible a personas que han vivido violencia sexual”.

Opinó que no hay voluntad política, “los funcionarios de primer nivel también tienen que sensibilizarse, porque muchas veces no se dan cuenta lo que hacen quienes están operando los programas”.

Estimó que tendría que haber un monitoreo más directo, más comprometido y más aterrizado de lo que se está haciendo y responder a los indicadores que maneja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para la atención de las violencias de género.

Refirió que en algunos casos, cuando acuden a ADIVAC, las personas ya han ido a buscar ayuda institucional, donde no les dan ninguna respuesta y la vida de los niños y las niñas está corriendo peligro; en otros casos, abundó, no ha habido respuesta en el acceso a la justicia.

Laura Martínez aseguró que en los funcionarios falta mucha capacitación. Indicó que en la administración federal pasada estaban capacitando instituciones, pero el Instituto Nacional de la Mujeres instruyó a las directoras de los distintos institutos para que no aceptaran la capacitación ni diplomados de la sociedad civil, sino de universidades.

“Eso es muy grave, porque si bien lo académico es muy importante, el trabajo directo con las personas no la tienen, tiene la teoría, pero la expertiz del trabajo con la gente no la tienen. En dos sexenios hubo una descalificación al trabajo de sociedad civil, nos llaman para legitimar trabajo, pero para capacitar con conciencia y aterrizando las emociones que padecen las personas, nos contratan pocas instituciones”, subrayó.

ADIVAC, añadió, tiene un premio de Unicef por mejores prácticas con el modelo de atención de la violencia sexual infantil que lleva a cabo.

ADIVAC enfrenta la evolución de la violencia manejando el Modelo de atención y prevención comunitaria, que implica trabajar en comunidad y detectar líderes sociales para que estos a su vez puedan trabajar en su comunidad.

Trabajan la prevención de manera directa en la comunidad, con población que solicita la capacitación, haciendo prevención primaria, secundaria y terciaria.

La primaria es cuando a la persona no le ha pasado ninguna situación de violencia sexual y le dan las herramientas para que ella pueda enfrentarla si le llegara a suceder; la segunda es la prevención a donde hay una sospecha de que está pasando algún tipo de violencia sobre todo sexual, y la tercera es cuando ya pasó, los niños, niñas o personas adultas reportan y lo que hacen es brindarles la atención directa.