jueves , 27 enero 2022

Día Mundial de la Diabetes

Comunicado 10/2012
15 noviembre 2012


Diabetes y Política Públicas

1. Políticas públicas en materia de prevención protección de los derechos señalados.

La epidemia de sobrepeso y obesidad que se producido en México desde hace dos décadas ha dado lugar a un incremento sin precedentes en la prevalencia de diabetes. La tasa de mortalidad por esta causa pasó de 31.7 a 76.5 (/100,000) a escala nacional entre 1990 y 2010; se estima para el año 2012 que alcance una tasa de 81.3; en el Distrito Federal estas tasas son notablemente mayores: 53.6, 103.5 y 109.6, respectivamente, lo que representa actualmente una proporción 35% superior a la tasa nacional. En este periodo se incrementaron las defunciones anuales por diabetes de 25,800 a 81,300, pasando de representar el 5.8 al 14.3 del total de defunciones

 

La magnitud del crecimiento de estas tasas no tiene precedente a escala mundial; lo que refleja que las políticas públicas no han sido las adecuadas y obliga a reflexionar acerca de la responsabilidad del Estado mexicano para garantizar el derecho a la salud de la población.

 

En repetidas ocasiones el Estado mexicano ha tomado conocimiento de la gravedad de las consecuencias de no tomar las medidas pertinentes para enfrentar esta epidemia. En agosto de 1992 se realizó en la ciudad de México la Conferencia Internacional “La dieta como factor de riesgo de enfermedades crónicas no trasmisibles”, convocada por la Oficina Panamericana de la Salud y la Secretaría de Salud de México representados por sus titulares los Drs. Carlyle Guerra de Macedo y Jesús Kumate, y por el Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán. En dicha conferencia, como consta en la memorias publicadas se hicieron serias advertencias acerca de la necesidad de que los gobiernos de la región asumieran compromisos para enfrentar el grave problema de salud que se ya se avizoraba.

 

Entre 2008 y el 2011, los grupos de expertos convocados por la Secretaría de Salud elaboraron un documento estratégico y dos propuestas puntuales para enfrentar el problema: “Prevención de Sobrepeso y Obesidad y las Enfermedades Crónicas Asociadas a Estas Condiciones: Una Política de Estado (Con Énfasis en el Componente Alimentario)”; “Recomendaciones sobre el consumo de bebidas para la población mexicana”, y “Lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar”.

 

Lamentablemente las propuestas contenidas en estos documentos fueron desechadas o sustancialmente modificadas debido a intereses comerciales, privando al Estado Mexicano de instrumentos para enfrentar efectivamente la grave epidemia.

 

2. Población predominantemente afectada.

 

Como documenta la serie histórica de las cinco Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición (ENN88 y 99, ENSA 2000, ENSANUT 2006 y 2012), la creciente epidemia de obesidad ha permeado extensa e intensamente a todos los sectores de la sociedad: de los estratos socioeconómicos altos a los bajos, del medio urbano al medio rural, de la edad adulta al la etapa infantil. Podemos afirmar que hemos llegado a la etapa de saturación epidemiológica de sobrepeso y obesidad, es decir el máximo fisiológico y ecológico con el que puede manifestarse una epidemia.

 

Aunque las manifestaciones de la diabetes mellitus tipo II antes de que estallara la epidemia de sobrepeso y obesidad se expresaban en edad adulta, frecuentemente en edad posproductiva, cada vez es mayor su presencia en adultos jóvenes, incluso en adolescentes, lo que significa que el daño metabólico que ocasiona la diabetes empezó en la infancia, debemos considerar entonces que la diabetes es un problema que está afectando a todos los sectores de la población mexicana.

 

Recientemente estudios en población escolar han permitido reconocer graves alteraciones metabólicas en niños obesos en edades tan tempranas como los 6 años, situación que se agrava conforme avanza la edad. Esta situación implica la negación absoluta al derecho a la salud de los niños y de las niñas.

 

3. Principales afectaciones.

 

Lo peor del daño a la salud de la población a consecuencia de la epidemia de obesidad está por venir. La obesidad es causante de una serie de alteraciones en el organismo que la padece: resistencia a la insulina, desequilibrios hormonales, alteraciones inmunológicas e inflamatorias, hipertensión, dislipidemias, y daño a órganos y tejidos, las cuales se reconocen clínicamente como síndrome metabólico. En el síndrome metabólico concurren diversos padecimientos como diabetes, mellitus, infartos, accidentes cerebro vasculares, insuficiencia renal, insuficiencia cardiaca, daño hepático, neuropatías, ceguera, artropatías y mayor riesgo de desarrollar tumores malignos; es excepcional que el paciente diabético no presente varios de estos padecimientos a la vez.

 

La diabetes es una enfermedad incurable, progresiva, cara, incapacitante, costosa y de larga duración. Implica costos enormes, tanto en la economía de quien la padece, como en el costo que debe recaer en el sistema de salud para atender la demanda. La proyección de los gastos involucrados en la atención médica de la diabetes conduce al colapso financiero del sistema nacional de salud en el corto plazo. Actualmente no hay posibilidad de financiar las hemodiálisis requeridas por 150 mil de los 300 mil mexicanos que la requieren, la mayoría a consecuencia de la diabetes mellitus, padecimiento que es también el principal causante de ceguera y amputaciones.

 

Debido a la programación metabólica que la desnutrición infantil genera en los primeros años de la infancia, y a la migración del medio rural pobre al medio urbano obesigénico, es la población más pobre, la que presenta el mayor riesgo de desarrollar obesidad y diabetes; también es esta población quien accede más tardíamente al diagnóstico y la que presenta menor acceso a los servicios de atención médica.

 

Además de los costos económicos directos se debe considerar los costos indirectos en pensiones, incapacidades, destrucción de la fuerza laboral que debería propiciar el acceso de la nación al bono demográfico; los costos sociales también son de gran magnitud: la ruptura del tejido social y familiar y el enorme sufrimiento humano involucrado

 

Si no se interviene de manera decidida para poner freno a la epidemia de diabetes, no es exagerado afirmar que la viabilidad misma de la nación está comprometida.

 

Año

Nacional

Distrito Federal

Defunciones por Diabetes

Tasa/100,000

% del total de muertes

Defunciones totales

Defunciones por Diabetes

Tasa/100,000

       

1990

25,782

31.7

5.8

442,803

4,501

53.6

1991

27,139

31.7

6.6

411,131

4,459

52.9

1992

28,304

32.6

6.9

409,814

4,648

55.0

1993

29,581

33.4

7.1

416,335

4,653

54.9

1994

30,324

33.7

7.2

419,074

4,678

55.0

1995

33,316

36.4

7.7

430,278

5,024

58.8

1996

34,865

37.4

8.0

436,321

5,070

59.2

1997

36,027

38.0

8.2

440,437

5,058

58.9

1998

41,832

43.3

9.4

444,665

5,809

67.4

1999

45,632

46.5

10.3

443,950

6,311

72.9

2000

46,614

46.8

10.7

437,667

6,441

74.1

2001

49,855

49.0

11.3

441,004

6,732

77.1

2002

54,828

53.2

12.0

457,680

7,078

80.7

2003

59,119

56.7

12.6

470,692

7,608

86.5

2004

62,201

59.0

13.2

472,273

7,884

89.5

2005

67,090

64.5

13.6

493,957

8,270

93.8

2006

53,619

51.1

10.9

493,296

8,435

95.6

2007

70,451

66.6

13.7

513,122

8,547

96.8

2008

75,572

70.8

14.0

538,288

8,746

99.0

2009

77,699

72.2

13.8

564,673

8,911

100.8

2010

82,964

76.5

14.0

592,018

9,161

103.5

2011

85,914

78.7

14.2

605,769

9,431

106.6

2012

89,414

81.3

14.3

626,517

9,702

109.6

Fuente: Bases de datos de mortalidad Secretaría de Salud. http://www.sinais.salud.gob.mx/basesdedatos/estandar.html Las defunciones de 2011 y 2012 se estiman por regresión lineal 2000-2010:

*Elaborado por el investigador Abelardo Ávila Curiel.

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