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En el Distrito Federal, como en otras ciudades del país y el mundo, las niñas y los niños deciden en la lógica del mercado, más que en la de ejercer su derecho humano a la participación: Nashelli Ramírez

Boletín 399/2012
26 de octubre de 2012

• El Seminario El derecho a la participación de niñas y niños: tema pendiente en la agenda de derechos humanos del Distrito Federal, fue convocado por la CDHDF

En el Distrito Federal, al igual que en otras ciudades del país y del mundo, las niñas y los niños deciden cotidianamente en la lógica del mercado, más que en la de ejercer su derechos a la participación y a ser escuchados, de acuerdo con la Convención de los Derechos de la Infancia y la Observación General #12 del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas.

Lo anterior, lo señaló la Consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Nashielli Ramírez Hernández, quien se refirió a los resultados de un ejercicio realizado entre familias de colonias populares y de clase media en la capital del país, sobre las relaciones entre niños y adultos en la dinámica de su participación en el hogar.

“¿Y cómo participan los niños?, se cuestionó. Bueno, hay respuestas tan sensacionales como ‘Sí, sí participa. Le pedimos su opinión sobre a dónde ir a pasear el domingo; opina, pero nosotros decidimos finalmente a dónde vamos’, por ejemplo”, detalló durante su participación en el Seminario El derecho a la participación de niñas y niños: tema pendiente en la agenda de derechos humanos del Distrito Federal.

La también fundadora y Directora General de Ririki, Intervención Social, S.C., adelantó que lo anterior es parte de los resultados de un estudio que presentarán antes de finalizar el año, precisamente sobre la participación infantil en el Distrito Federal.

El proceso donde participan más, en la lógica de las y los adultos entrevistados, subrayó Ramírez Hernández, es en la elección de la ropa: “La mayoría de las familias de esta ciudad dicen que las niñas y los niños deciden sobre su ropa”.

No obstante, precisó, esta práctica se da más en la lógica del mercado y el consumo, que es exitoso porque ha cubierto toda la rama de moda infantil, de lo que hay que ponerse y con lo que se debe jugar, pero que tiene muy poco que ver con el ejercicio de los derechos.

En su ponencia sobre los “Supuestos de la Participación Infantil”, agregó que el estudio señala también que el proceso de urbanización atribuye a niñas y niños actividades fuera de su rango de responsabilidad, como el cuidado de sus hermanos más pequeños: “Tenemos miles, millones de niñas de 10, 11, 12 años cuidando a sus hermanos, yendo por sus otros hermanos a la escuela, dándoles de comer, porque los padres y madres salen a trabajar”.

Pero cuando buscamos los espacios de participación para esas niñas y niños, simplemente no existen, lamentó: “Porque ‘no entienden’, ‘no han llegado a la edad de la razón’, fueron las respuestas. Pero sí entienden para ser prematuramente cuidadores de sus hermanos”.

Dijo que una muestra más de la supuesta participación de las y los niños lo da la Encuesta Nacional de Empleo 2009, en el Módulo de Trabajo Infantil, que arrojó que son 19 millones los que realizan quehaceres domésticos, algunos en términos de construcción de crianza, de ciudadanía, de convivencia y de reparto de actividades.

“Pero de esos 19 millones, más de medio millón de niñas y niños le dedica a los quehaceres domésticos y familiares más de 35 horas a la semana. Entonces, la relación de poder es ‘Tú sí puedes hacer eso, pero no puedes opinar y no te puedo ni escuchar’”, señaló.

Ramírez Hernández advirtió también que además de las dinámicas familiares, jurídica e institucionalmente tampoco hay mecanismos que permitan y promuevan la participación infantil, como lo demuestra la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, que no contempla a niñas, niños y adolescentes en los ejercicios o en la conformación de los Consejos Vecinales. Y es que, lamentó, prevalece la idea de que ‘Ellos no pueden decidir’, porque no saben y porque no entienden, tienen argumentos variados, así como la edad en que hasta sus padres suponen que deben comenzar a hacerlo, y puede estar entre los 7-8 o hasta los 13-14 años, es el rango en que se ubica ‘la edad de la razón’, cuando ‘ya entienden’.

La Consejera de la CDHDF participó en el Panel con Especialistas, en el que el Secretario para la Promoción de los Derechos Humanos e Incidencia en Políticas Públicas de la CDHDF, Gerardo Sauri Suárez, desarrolló el tema “Incidencia en política pública”.

Sauri Suárez señaló que todo aquello que llamemos procesos de participación infantil que no signifiquen algún nivel de afectación en las decisiones tomadas desde el modelo previo a la Convención de los Derechos de los Niños, apropiadas exclusivamente para el mundo adulto, todo aquello que no afecte las decisiones concentradas por los adultos, no puede ser considerado participación infantil.

“Son ejercicios bonitos, de expresión, de arte y creatividad, simulaciones de cómo se juega a ser adulto, pero si no afectan las decisiones que tomaros todos los días en la casa, en la calle, en la escuela, en la comunidad, en las instituciones, en las políticas públicas, en la legislación, no es participación infantil”, insistió.

Y explicó que el mundo adulto tiene como obligación garantizar el acceso a la información y de rendir cuentas a niñas y niños sobre las decisiones, incluyendo aquellas en las que no se incluyó la opinión infantil: “Se trata de que si no hicimos caso a lo que dijeron niños y niñas, tenemos la obligación de decirles por qué no les hicimos caso; no de hacer del mundo adultocrático un mundo niñocrático, sino de construir un proceso horizontal, donde no siempre sean unos los que toman las decisiones sobre los otros”.

En su participación en el mismo Panel, la catedrática de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Lucía Rodríguez Mckeon, quien se refirió a las “Buenas Prácticas de Participación Infantil”, dijo que la participación infantil significa mucho más que ‘estar adentro’.

Señaló que se puede entender como buenas prácticas a los procesos que se construyen más allá de uh hecho espectacular hacia una práctica cotidiana; de las estructuras democráticas al espíritu democrático; y del silencio a la promoción de espacios para la escucha y la discrepancia.

Sobre el último aspecto a construcción destacó la importancia de quién habla, cuándo habla, en relación a qué y cómo responde, de configurar estrategias desde la conciencia, explicó Rodríguez Mckeon: “Se vive la democracia sólo a partir de la participación”.

En tanto, el Secretario Ejecutivo de la CDHDF, José Luis Gutiérrez Espíndola, quien participó en la inauguración del Seminario, señaló que la participación de niñas y niños es un tema pendiente en la agenda de derechos en el Distrito Federal, pero más preocupante aún es que es un derecho que a más de 20 años de su promulgación en la Convención sobre los derechos de los niños, continúe provocando dudas, recelo y el franco rechazo por parte de algunos sectores de la sociedad.

“Sigue prevaleciendo la idea según la cual niñas y niños son seres en vías de ser personas, una suerte de seres incompletos, carentes de razón y, por lo tanto, inhabilitados por definición para tener y ejercer derechos; tanto menos el derecho de participación que, entre todos, en esta perspectiva tradicionalista y conservadora, resulta ser el más perturbador”, subrayó.

Dijo que pocos discutirían, por ejemplo, el derecho de niñas, niños y adolescentes a la educación, a la salud o a la alimentación, “Pero con toda seguridad, muchos más pondrían en duda su derecho a la participación, ya porque lo ven como punta de lanza para socavar la autoridad de los adultos dentro de la familia y la sociedad, porque piensan que alimenta la anarquía y la desintegración social o porque recelan de la pertinencia y utilidad de consultar a niños y niñas y aún duden que tengan algo relevante que decir.

No obstante, advirtió que “Los derechos de la niñez tienen sentido y son para el aquí y el ahora. Niñas y niños tienen la necesidad y el derecho de decir lo que piensan, lo que requieren, lo que esperan y demandan a propósito de las problemáticas reales que enfrentan. Importa aumentar al máximo las oportunidades para conseguir una participación significativa, con posibilidades reales de incidencia en los procesos de toma de decisiones”.

En la inauguración también estuvieron presentes el Director General de Educación con el niño callejero I.A.P. (EDNICA), Gabriel Rojas Arenaza; el Subsecretario de Gobierno del Distrito Federal, Juan José García Ochoa; y el Secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, Jesús Valdés Peña.

El desarrollo de los temas expuestos por cada especialista continuó a través de Conversatorios Simultáneos, para concluir con la lectura de los Acuerdos por cada una de las Mesas. Al dictar la Conferencia Magistral “Participación de niñas, niños y adolescentes”, la Presidenta de Defensa de los Niños Internacional (Costa Rica), Virginia Murillo, sostuvo que la participación es un derecho, un principio y un proceso, que requiere cambios en las estructuras, comportamientos y relaciones de los pueblos de cara a la diversidad y de apertura a nuevos aprendizajes.

Y agregó que una condición sine quan non de la participación en la toma de decisiones pasa por el acceso de las niñas y niños a quienes tienen el poder, a contar con información relevante, a poder elegir genuinamente entre opciones distintas, a estar cerca de personas confiables e independientes que les brinden apoyo; y a contar con canales de conexión para negociar y saber replantear sus propuestas.