miércoles , 1 febrero 2023

Transcripción de la entrevista al Doctor Luis González Placencia, al término de la presentación del libro “Cuando la vida está en otra parte. La Migración indocumentada en México y Estados Unidos”.

Transcripción 62/2012
16 de agosto de 2012

Pregunta (P): Sobre la situación de los reclusorios, de que hay una plaga de insectos, no sabemos si son chinches o pulgas ¿cuál es la información que ustedes tienen?

Luis González Placencia (LGP): Están ahorita Visitadores de la Comisión allá porque hay varios frentes abiertos con el Sistema Penitenciario. Está esta situación, está el estado ictérico de algunos internos, y además hoy hemos sabido también de dos personas que fueron encontradas colgadas. Se está investigando todo esto, estamos recabando información y les informaremos cuando tengamos más datos.

P: Hay también ahí una propagación de hepatitis.

LGP: Es lo que te comentaba. No tenemos confirmado que sea hepatitis. Por lo menos la información que tiene la Comisión no es del todo certera en términos de que sea hepatitis. Sí sabemos que hay esto que es el síndrome ictérico, un síndrome de ictericia. Ese puede ser un síndrome de hepatitis pero puede ser síntomas de otros padecimientos.

P: La Secretaría de Salud ya lo confirmó el día de ayer a través de un comunicado, diciendo que son ocho casos.

LGP: Si ya lo confirmó la Secretaría de Salud… nosotros tenemos la queja  abierta ya, estamos investigando y ya nos pronunciaremos en su momento.

P: Las personas son detenidas, entran a un reclusorio en donde se pueden encontrar un cúmulo de peligros, entre ellos este tipo de contagios.

LGP: Desafortunadamente dentro se magnifican los problemas que tenemos afuera, se propagan con mucha mayor facilidad, nosotros hemos insistido mucho en eso. El tema de la salud en los reclusorios es fundamental, no sólo en términos de que reciba atención la persona que se enferma o quien tiene alguna complicación, sino en términos preventivos. Lo que pueden hacer las instituciones penitenciarias para prevenir estas enfermedades abona a la seguridad misma de los reclusorios.

P: En el caso de las extorsiones, de estas dos personas del modulo “Diamante”, ustedes ya llevan una investigación. ¿Ya solicitaron al Sistema Penitenciario alguna información sobre las medidas de seguridad que se pudieron haber vulnerado  al ingresar celulares?

LGP: Sí. Tenemos ahí los reglamentos internos, está claro que está prohibido el ingreso de celulares a esta zona. Sabemos también, por esa reglamentación, que debería de haber mayor seguridad, pero está claro por la investigación que hizo la Procuraduría y por las declaraciones de la propia Subsecretaria que estas personas estaban cometiendo estos delitos desde ahí. Es una llamada de atención a las instituciones penitenciarias, a la Subsecretaria, para que tenga claridad de lo que está pasando adentro de sus instituciones.

P: ¿En qué papel queda el Sistema Penitenciario que en su penal de alta seguridad esté sucediendo este tipo de cosas? Antes, si sucedía en otro reclusorio eran traslados a este penal, ahora qué es lo que van a hacer. Ya se ha vulnerado lo más seguro del Distrito Federal.

LGP: Aquí queda muy claro que por más medidas de seguridad que se implementen el tema está en la corrupción. Si hay corrupción, cualquier medida de seguridad puede ser vulnerada. Me parece que hay que poner atención en este tema, hay que hacer una investigación exhaustiva para saber quienes son los responsables de que se puedan meter celulares a una zona donde evidentemente están prohibidos.

P: Además de que hay bloqueadores y ahora están responsabilizando a dos empresas que son las que tienen la señal muy elevada, que permiten que haya 30 lunares –les llaman ellos- a través de los cuales los presos pueden seguir cometiendo  delitos.

LGP: Aunque eso sea así, lo que está claro es que aunque no haya bloqueadores, si no hay celulares dentro no abría llamadas hacia fuera. Nosotros hemos insistido mucho en eso. En el tema de los twitteros a principios de año se planteo esta circunstancia. En aquel momento llamamos la atención sobre el derecho que tienen los internos a comunicarse pero implica también las medidas de seguridad necesarias para que este derecho no se utilice para extorsionar. En un lugar como en este, el llamado “Diamante”, no hay ninguna justificación para que pueda haber aparatos celulares, independientemente de que funcionen o no los bloqueadores.