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Lamenta CDHDF el cierre de La Casa del Migrante, en Lechería

Boletín 252/2012
11 de julio de 2012

• Llama a los tres niveles de gobierno a tomar medidas urgentes para proteger a las personas migrantes

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) lamenta el cierre de La Casa del Migrante “San Juan Diego”, ubicada en Lechería, municipio de Tultitlán, Estado de México, y alerta sobre las crecientes demostraciones de xenofobia contra la población migrante centroamericana y el incremento de las condiciones que la hacen más vulnerable.

Este Organismo Defensor llama también a las autoridades federales, estatales y municipales a que asuman su responsabilidad y tomen de manera urgente las medidas necesarias para atender a los cientos de personas migrantes que cotidianamente llegaban a pernoctar en el mencionado albergue y que, con su cierre, quedan desprotegidas.

La CDHDF reitera que es obligación del Estado Mexicano garantizar la integridad de las personas migrantes y el acceso a los servicios básicos, de acuerdo con la Constitución, los tratados internacionales y la reciente Ley de Migración.

Con base en lo anterior, expresa su confianza en que, tanto las autoridades de los tres niveles de gobierno, como las eclesiales y los vecinos de la colonia en donde se ubica La Casa del Migrante, encuentren una solución que responda a sus necesidades, pero sobre todo, que permita continuar asistiendo humanitariamente a las personas migrantes, con el fin de mitigar las condiciones de riesgo y vulnerabilidad en su paso por territorio mexicano hacia Estados Unidos.

En el primer semestre de 2011, la CDHDF había alertado ya sobre las constantes amenazas a la integridad y seguridad personales, tanto de las y los migrantes, como de quienes prestan sus servicios de ayuda humanitaria y defensa de sus derechos, ante las advertencias por incendiar el albergue de Lechería, por lo que urgió a que las autoridades responsables garantizaran la seguridad en la zona y privilegiaran el diálogo para atender las demandas vecinales.

No obstante, el contexto de violencia, la crispación social en la zona y las amenazas, frente a la voluntad evidenciada por las distintas autoridades para procurar condiciones de entendimiento y garantizar la seguridad de las personas migrantes, tanto como la de los habitantes de la comunidad, profundizaron los escenarios xenófobos para quienes, además de estar expuestas a violaciones a sus derechos humanos, a la criminalidad común y a la organizada, enfrentan la discriminación racial y exclusión social en México.

Esa situación fue advertida también en agosto pasado por la Relatoría sobre los Derechos de los Migrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Comisión IDH), que expresó su profunda preocupación por la “grave situación de seguridad que viven los migrantes en su tránsito por México”.

Ayer, la Diócesis de Cuautitlán se vio obligada a ordenar el cierre definitivo de La Casa del Migrante “San Juan Diego”, luego de que el fin de semana se registraron presuntos enfrentamientos entre habitantes de la comunidad de Lechería y personas migrantes, así como la intensificación de las protestas de los vecinos por la operación del albergue.

La Casa, hoy definitivamente clausurada, brindaba ayuda humanitaria a más de 200 migrantes cada día, dando refugio y proporcionando alimentos, además de la prestación de servicios de salud, principalmente por deshidratación severa, influenza, lesiones por golpizas, heridas de bala, úlceras de estómago, fiebre, infecciones, fracturas y mutilaciones.

Durante 2011, La Casa del Migrante fue escenario de presuntos crímenes de odio en contra de personas migrantes: en agosto fue asesinado a pedradas el joven guatemalteco Julio Fernando Cardona Agustín, de 19 años, luego de ser aprehendido por elementos de la Policía Municipal de Tultitlán. El Congreso de Guatemala exigió el esclarecimiento del asesinato.

Otro fue el caso de María Mares Ortiz Hernández, ciudadana hondureña, quien en octubre fue encontrada sin vida, semidesnuda, en los alrededores de la misma Casa.