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Presentan en CDHDF el libro Tiempo de plantar olivos, de Guadalupe Morfín

Boletín 216/2012
9 de junio de 2012

• Literatura y justicia no sólo no se contraponen, sino que se complementan: Guadalupe Morfín.

• El compendio de poemas es belleza y es consigna de rabia pacífica, de aullido musical que clama justicia, afirma el ex Consejero de la CDHDF, Santiago Corcuera Cabezut.

Sangre, mucha sangre. Desamparo y desolación. Ejecuciones sumarias, tortura y privación ilegal de la libertad, son sólo algunos pasajes y crímenes de lesa humanidad que denuncia el libro de poemas “Tiempo de plantar olivos”, escrito en código de derechos humanos por Guadalupe Morfín Otero, ex Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Jalisco y ex Comisionada para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua.

“En estos poemas está presente la sangre”, afirmó el ex Consejero de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Santiago Corcuera Cabezut, durante la presentación del citado compendio de poemas.

En el Salón Digna Ochoa y Plácido de la CDHDF, el ex Presidente del Grupo de Trabajo de Desaparición Forzada de Naciones Unidas, calificó a los textos de Morfín Otero como “horrorizantemente bellos”.

“Obras de arte, sin duda, que reflejan actos horribles”, matizó Corcuera Cabezut.

“Sabemos, los que hemos estado en contacto con Organismos Públicos de Derechos Humanos, que los lugares en donde con mayor frecuencia y brutalidad se cometen vejaciones y violaciones de derechos son los centros de reclusión”, subrayó.

El ex Consejero de la CDHDF apuntó que el libro “Tiempo de plantar olivos” hace que la conciencia se salpique de sangre, que se remuevan las buenas conciencias de las y los apáticos que no hacen nada ante los litros de sangre derramada.

“Es belleza y es consigna de rabia pacífica, de aullido musical que clama justicia”, explicó. En su oportunidad, la defensora de derechos humanos y escritora, Guadalupe Morfín Otero, enfatizó que un poeta no puede si no estar del lado de lo esencialmente humano y un defensor no puede llevar a término su tarea si no amplia su mirada a la intuición moral que emana de la literatura.

“Literatura y justicia no sólo no se contraponen, sino que se complementan”, aseveró.

Igualmente, la escritora, poeta, traductora y narradora, María Baranda, se dijo gratamente sorprendida del libro de poemas “Tiempo de plantar olivos”, porque más allá de desplegar un conocimiento poético, Morfín Otero trata de establecer un lazo estrecho entre poesía y realidad.

“En ‘Tiempo de plantar olivos’ estamos muy cerca unos de otros; de compenetrarnos, porque hay algo que produce la poesía y es definirnos en la lectura del yo colectivo, del entendimiento de que lo que me pasa a mí, a ti te sucede”, dijo.

A su vez, el escritor, narrador y ensayista, Marco Antonio Campos, manifestó que es muy extraño que un trabajo de poesía testimonial, de denuncia, termine en un documento poético, porque casi siempre acaban en otros géneros como crónica, reportaje, cuento o novela.

Sin embargo, señaló que el libro “Tiempo de plantar olivos” confirma una y otra vez que al país lo cruza una larga llaga.