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La tv no educa y criminaliza a la familia: Nashieli Ramírez

Boletín 228/2012
18 de junio de 2012

• Presentan en la CDHDF el documental Historias para no pensar. Las familias en la televisión, de INCIDE Social y el Instituto Mora.

• En 2010, en México el tiempo de exposición a la televisión promedio diario era de 4 horas con 45 minutos; 23 minutos más que en el 2000: Nashieli Ramírez, Consejera de la CDHDF.

La televisión no educa y por el contrario criminaliza a la familia, pues trivializa la realidad y la vuelve un espectáculo, criticó la Consejera de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Nashieli Ramírez Hernández.

“Cuando tú descontextualizas, quitas lo que hay de fondo, es hacer de la realidad un show, una banalidad”, explicó.

En la presentación del documental “Historias para no pensar. Las familias en la televisión”, realizado por Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social, AC, (INCIDE Social) y el Instituto Mora, Ramírez Hernández reiteró que la TV no es educadora.

“La televisión vende y todas las decisiones que toma las toma en la lógica de la venta: si es malo pero vende, que se quede; si es bueno y no vende, se va”, pormenorizó.

Precisó que la formación en valores, la construcción de ciudadanía y de relaciones interpersonales al interior y fuera de las familias se tienen que dar en una lógica que no es la del consumo.

La Consejera de la CDHDF detalló que según estudios nacionales e internacionales, en 2010 en México el tiempo de exposición a la televisión por persona era en promedio diario de 4 horas con 45 minutos; esto es, 23 minutos más que en el 2000.

“Son 24 horas del día, menos ocho que tenemos para dormir, nos quedarían 16 horas. Tomando este promedio, hablamos que por persona destinamos la cuarta parte a exponernos a la televisión”, subrayó.

Desde el ámbito de los hogares, detalló, el tiempo total del consumo de televisión es de 9 horas con 25 minutos en promedio.

Ante lo anterior, coincidió con las palabras del escrito italiano Umberto Eco: “En nuestro tiempo, si dictadura ha de haber será una dictadura mediática y no política”.

A su vez, la Coordinadora de Proyectos de INCIDE Social, Guadalupe Ordaz Beltrán, advirtió que en los lugares remotos donde no llegan los programas de desarrollo social gubernamentales, sí llega la televisión.

De ahí, indicó, que ésta se ha convertido en un referente de las familias, pues forma parte ya de su organización.

Reconoció que al interior de las familias prevalecen relaciones inequitativas y de maltrato que lastiman a sus integrantes, pues el Estado se ha olvidado de ellas, haciéndose patente en la dificultad para acceder a educación, salud, vivienda y transporte de calidad.

“Para todos no es noticia que el empleo es precario, mal pagado; que vivimos en un clima de inseguridad y de violencia social, que son evidencias de la ausencia del Estado como protector de las familias”, apuntó.

Se dijo convencida que la importancia del núcleo familiar no radica tanto en su composición o estructura, sino en las relaciones de vínculo y afecto que se tejen en ella.

Consideró también que las familias requieren de políticas públicas y del compromiso de la iniciativa privada para crear condiciones de vida digna.

“Requerimos que el Estado cree un paquete de políticas públicas básicas para que las familias tengamos acceso a un piso básico de bienestar y protección social, pero también de empresas comprometidas con el bienestar familiar”, dijo.

En su oportunidad, la Productora de Radio Educación, Graciela Ramírez Romero, criticó a la llamada mediocracia (medios de comunicación y democracia), que actualmente tiene dominada a la clase política y a los órganos reguladores.

Aseveró que la TV tiene que ver en una buena cantidad de síntomas de enfermedad social que comienzan en la familia, como la desunión y la violencia, la discriminación, la simulación y las apariencias, la falta de solidaridad, el individualismo y la falta de compromiso social.