domingo , 5 febrero 2023

No necesitamos chalecos antibalas, sino acceso a la justicia y un alto a la impunidad: defensoras de derechos humanos.

Boletín 23/2012
18 de enero de 2012

Los riesgos y los ataques en contra de las defensoras de derechos humanos se han incrementado en los últimos años en el país, como consecuencia de su cada vez más activa participación política para promover la perspectiva de género y para solidarizarse con otras mujeres a las que les son violentados sus derechos, aseveró el Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Placencia.

“En ciertos contextos, identificarse públicamente como defensoras de derechos humanos puede implicar mayores riesgos si las autoridades están coludidas con intereses particulares que son afectados o en los espacios donde las instituciones están tomadas por los poderes fácticos: Ser defensora en México supone al mismo tiempo un riesgo y una acción de empoderamiento y ciudadanía”.

Durante la presentación del documento “Defensoras de derechos humanos en México: Diagnósticos 2010-2011 sobre las condiciones y riesgos que enfrentan en el ejercicio de su trabajo”, se refirió a la ausencia de informes oficiales y desde la sociedad civil sobre el tema y con un enfoque de género.

Esa ausencia, advirtió, invisibiliza las formas específicas en que son agredidas las defensoras de derechos humanos y las condiciones de riesgo que enfrentan para la denuncia de feminicidios, refugios de mujeres víctimas de violencia, violaciones de derechos humanos por parte de elementos del Ejército, de empresas trasnacionales en ámbitos laborales, defensa de la autonomía reproductiva y el apoyo de familiares de detenidos y desaparecidos, entre otras causas.

“En contextos de discriminación a las mujeres, constituirse como sujetas políticas y ciudadanas plenas atenta y desafía a la estructura de desigualdad y discriminación. A diferencia del trabajo de los defensores, para el de las defensoras prevalece una cultura de rechazo, de falta de reconocimiento y de limitación a su labor y aportes”, subrayó.

El Ombudsman capitalino se refirió también a la definición de las Naciones Unidas sobre quién es defensor o defensora, siendo ésta quien se reconozca como tal por sus acciones en favor de la eliminación de las violaciones de derechos humanos y de las libertades fundamentales de los pueblos y los individuos.

“Muchas defensoras se identifican así, en el contexto actual de violencia, a partir de agravios o violaciones a los derechos de sus familiares, sin que sus compañeros o el colectivo de defensores le reconozca como tal”, dijo.

Y advirtió que lo anterior repercute directamente en la seguridad de las mujeres defensoras y aumenta las posibilidades para ser atacadas y disminuye sus posibilidades y recursos de protección, al considerarse que sus derechos no están tampoco siendo directamente afectados.

“Afecta la integridad y las relaciones de las defensoras por el intenso estrés, malestares y  restricciones en sus vínculos, pero también les da un sentido de vida, un lugar político y social que les consolida como sujetas histórico, políticas y jurídicas, con deseos que enriquecen su experiencia y sus relaciones”, explicó.

Luego de la exhibición del video “Primer Encuentro Nacional de Defensoras de Derechos Humanos”, con testimonios de defensoras de derechos humanos que trabajan por distintas causas en diferentes puntos del país, Theres Hoechli, de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca; y Andrea Medina, de Asociadas por lo Justo, se refirieron al aprendizaje adquirido durante la elaboración del Diagnóstico.

Theres Hoechli señaló que en los encuentros de octubre de 2010 y de noviembre de 2011 se reunieron un promedio de 50 mujeres defensoras de 20 entidades del país para analizar las condiciones en que desarrollan su trabajo y los riesgos que enfrentan por su condición de género.

En tanto, Andrea Medina, llamó la atención sobre el asesinato de 9 mujeres defensoras en los últimos dos años, así como el de cinco mujeres periodistas. En los dos encuentros, recordó, las defensoras coincidieron en señalar que más que medidas especiales de protección, lo que requieren para el desempeño de sus labores es acceso a la justicia y un alto a la impunidad.

Dijo también que la mayoría de las participantes señalan las agresiones sexuales y el hostigamiento a sus familiares como las principales agresiones a que son sujetas; más de la mitad refirió también que apenas si cuentan con los recursos necesarios para ejercer como defensoras.

Para hablar sobre “Violencia contra defensoras en México”, se contó con la participación de Graciela Ramos, de Mujeres por México en Chihuahua (Feminicidio y violencia de género); de Felicitas Martínez Serrano, Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (Mujeres indígenas); de Valeria Escorza, de ProDesc (Derechos laborales); de Ana Karen López Quintana, de Tamaulipas Diversidad Vihvida Trans, A.C. (Diversidad sexual); y de Yunuhen Rangel Medina, Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC) (Periodistas).

Las Conclusiones de los temas estuvieron a cargo de Dolores González, de Servicios y Asesoría para la Paz, A.C., Serapaz.