viernes , 3 febrero 2023

La falta de espacios para expresar sus emociones llevan a los jóvenes a la autolesión.

Boletín 39/2012
28 de enero de 2012

  • Presentan libro Autolesión Qué es y cómo ayudar de Dora Santos

Al comentar el libro Autolesión Qué es y cómo ayudar de Dora Santos Bernard, la Directora General de Educación por los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Paz Echeñique Pascal, destacó la exposición de los jóvenes a situaciones que responden a una problemática de violencia estructural que vivimos como sociedad y que escapa a ellos.

Apuntó que a los jóvenes “no les damos los espacios para que puedan expresar la cantidad de emociones que sienten y manifestar los problemas que viven, y como lo dice la autora, una forma de hacerlo es la autolesión”.

Destacó que el libro refiere un estudio con 10 mil 578 adolescentes en el Distrito Federal, que encontró que 17.4% de hombres y 15% de mujeres presentaron autolesión, y otra muestra de mil adolescentes arrojó que al menos 10% se autolesionaron de manera repetitiva durante un año y esto se presentó en todos los niveles socioeconómicos.

Paz Echeñique hizo énfasis en que este es un dato alarmante que debe llevar a pensar como individuos y como sociedad, de qué manera contribuimos a que esta conducta esté presente en el espacio escolar y en la familia.

Dijo que el libro tiene un valor central porque es producto de un trabajo científico, de la experiencia y del trabajo como docente en el ámbito de la capacitación, “es una guía práctica con un lenguaje claro, directo y sencillo, didáctico, que permite dar herramientas, orientaciones y conocimientos a quienes trabajan con personas que viven este tipo de problemática, así como para familiares y todo el entorno afectivo que se relaciona con estas personas”.

Comentó que el personal de la CDHDF está capacitado para escuchar, apoyar y orientar, otorgando ayuda profesional adecuada, sin juicios de valor que ofendan o dañen aún más la autoestima de las y los jóvenes. Agregó que existen especialistas entrenados para atender trastornos emocionales de una manera eficiente, humana y apegada a los derechos de las personas, y Autolesión. Información y Apoyo AC., (ALIA) es uno de ellos.

Detalló que en los cursos y talleres que se llevan a cabo en la CDHDF con jóvenes se trabaja de manera especial el aprecio, la autoestima, la aceptación de la personalidad propia, de la identidad y el encuentro con el otro y lo otro, así como el desarrollo de habilidades sociales para manejar distintas situaciones que la vida les presenta. Pero cuando se trata de un caso claro de autolesión debe ser canalizado y atendido por un especialista.

Expuso que la persona que se autolesiona goza del derecho a un trato médico humano y comprensivo, a participar activamente en las decisiones sobre su tratamiento, a la privacidad corporal, a que se reconozcan y validen los sentimientos que llevaron a la autolesión, a decidir y elegir los mecanismos para lidiar con los sentimientos que llevaron a la autolesión y a dar a conocer lo que se quiera y a quien se quiera revelar.

Dora Santos Bernard, fundadora de ALIA, A.C., explicó que la autolesión es una conducta que no se entiende, ni se concibe, ni se acepta, “necesitamos información que nos guíe, nos tranquilice, nos ayude a crecer para enfrentar el dolor del otro, y la motivación del libro fue brindar información para poder tomar decisiones que nos ayuden a salir adelante”.

La autora del libro señaló que “sin información nos encontramos perdidos, al no entender por qué necesito cortarme aunque preferiría no hacerlo; perdidos al descubrir que nuestra hija o hijo no nos ha dicho que desde hace tiempo se autolesiona y la respuesta es enojo ante la impotencia de la situación; perdidos al enterarnos que nuestra alumna o alumno se sale del salón con un silencio pesado para que a escondidas se haga una o dos cortadas y así poder regresar”.

Relató que tenía numerosos testimonios de personas tratando de entender por qué necesitan autolesionarse y luchando para salir adelante, documentación de talleres sobre estrategias para ayudar al que se autolesiona, así como investigaciones de especialistas en el tema, “me di cuenta que mi reto sería cómo hacer partícipe al lector del dolor, la esperanza, el temor y la fortaleza que requiere un joven cuando decide atreverse a vivir una vida sin autolesión”.

Le platico al lector todo lo que sé, “lo que aprendí en cada uno de los jóvenes que compartieron su experiencia conmigo, la angustia de los papás y las mamás al no saber qué hacer, cómo ayudar a su ser querido, lo que compartí con maestros, maestras y psicoterapeutas en la tarea de ayudar al joven a abrirse sin temor, a aprender otras formas de aproximarse a su dolor”.

A su vez, la Supervisora Clínica del Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (Saptel), Jéssica Gutiérrez, expresó que quien se dedique a una profesión de ayuda debe saber que la autolesión no es un intento de suicidio, que hay que tratar a la persona con mucho respeto, no etiquetarla y brindarle el apoyo emocional adecuado.

Aseveró que el libro aclara mitos y verdades sobre la autolesión y dijo que lo escandaloso es que cada vez hay más casos, por lo menos en el sistema Nacional de Apoyo Sicológico por teléfono, que funciona las 24 horas, los 365 días, hay llamadas de padres de familia, de maestros que preguntan cómo ayudar a las personas que se autolesionan.

Destacó que al final del libro hay una lista de lugares donde pueden ayudar a quienes viven esta problemática y sus familiares.

Por su parte, la Directora del Centro de Investigación en Psicoterapia Psicoanalítica, Janet Shein, resaltó que la autora logra en su libro “que la persona que se autolesiona entienda por qué lo hace, que encuentre formas de controlarlo y pueda pedir ayuda, ofrecer a familiares y amigos una guía de cómo ayudar a su ser querido, para que el maestro tenga las herramientas para entender por qué su alumno recurre a la autolesión y una guía para ayudarlo a seguir adelante y para que los profesionales de la salud mental y física entiendan mejor la conducta y tengan parámetros para trabajar con pacientes que se autolesionan”.