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Edita la CDHDF cuadernillo sobre términos, conceptos y normatividad básica acerca de la discapacidad.

Boletín 496/2011
19 de diciembre de 2011

Con el propósito de ser una herramienta teórica y práctica que permita a las y los servidores públicos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) la atención y el trabajo con personas con discapacidad, el Organismo editó el cuadernillo Tratando bien, hablando bien Términos, conceptos y normatividad básica acerca de la discapacidad.

Esta publicación aporta un enfoque integral y una perspectiva moderna de derechos humanos, para referir y tratar adecuadamente el tema a quien tiene esta condición, así también, para el reconocimiento de sus derechos y responder a las demandas de inclusión de las personas con discapacidad.

Tratando bien, hablando bien se basa en el nuevo paradigma social que promueve la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), mostrando de manera breve y sencilla, qué vocablos o conceptos son los correctos al aludir algún tipo de discapacidad o a las personas que la presentan, así como la normatividad que lo sustenta.

Este enfoque parte del postulado de que la discapacidad es una construcción social –y por lo tanto modificable- que se presenta en un contexto físico, político y social con el que interactúa, y al hacerlo, tanto el entorno como la discapacidad se redefinen cada vez.

>Para este modelo, es la sociedad y no la persona, la que debe transformarse, diseñarse y organizarse para responder a la demanda de las personas con discapacidad de alcanzar su participación plena en la totalidad de las áreas de la vida y en igualdad de condiciones con las demás personas.

La CDPD adopta el modelo social de la discapacidad y pide trascender el modelo médico. Se acompaña de un Protocolo Facultativo. Su importancia radica en que permite que personas o grupos de personas, tras haber agotado los recursos jurídicos al interior de su país, denuncie violaciones a sus derechos por parte de su Estado.

La terminología básica que detalla es: accesibilidad, ajustes razonables, barreras, barreras de la comunicación, barreras físicas, barreras sociales y culturales, discapacidad auditiva, discapacidad intelectual, discapacidad mental o psicosocial, discapacidad motriz, discapacidad visual, discriminación por motivos de discapacidad y persona con discapacidad.

Menciona que expresiones como Persona con discapacidad, es la forma correcta para denominar esta condición; en tanto que términos como: Persona con capacidades diferentes, discapacitado, incapacitado, lisiado, disminuido, deficiente, tullido, defectuoso, inválido o minusválido, persona especial, persona normal son incorrectos.

Lo anterior, explica, porque todas las personas con o sin discapacidad tienen diferentes y muy distintas capacidades; porque el sustantivo discapacidad se adjetiva, lo que hace que una característica califique inadecuadamente a la totalidad de la persona; porque son términos con connotaciones negativas, peyorativas o que denotan una carencia, lo que coloca a la persona en situación de necesidad y dependencia con respecto a las demás; denotan disminución del valor de la persona o una ausencia total de su valía.

Expone como expresiones incorrectas los diminutivos tales como cieguito (a), cojito (a), renguito (a), sordito (a), loquito (a), enanito (a), mongolito (a), mudito (a), tontito (a), etcétera, ya que pueden enmascarar una desvalorización de la persona.

En cambio son expresiones correctas: ciego (a), persona con discapacidad motriz o motora, persona sorda o con sordera, persona con discapacidad mental o psicosocial, persona de talla pequeña, persona con síndrome de Down, persona con discapacidad intelectual, persona con malformaciones, etcétera.

Menciona reglas de oro para la atención de personas con discapacidad: Las personas con discapacidad no son personas enfermas. La discapacidad es una condición. Dar siempre un trato amable y respetuoso. No actuar como si la discapacidad no existiera, porque está ignorando una condición importante en la persona.

También, se recomienda que cuando se hable o requiera alguna información de una persona con discapacidad, dirigirse directamente a ella y no a sus acompañantes o intérpretes. Sólo utilizar los términos discapacidad y persona (s) con discapacidad para referirse a esta condición y a las personas que la tienen, respectivamente.

Otras recomendaciones son, por ejemplo para la atención de personas con discapacidad motriz no empujar ni tocar la silla de ruedas de una persona, a menos que ella lo pida, ya que la silla es parte de su espacio personal.

En el caso de las personas con discapacidad auditiva se menciona prestar atención a las claves que la persona le ofrezca para averiguar si prefiere utilizar lengua de señas o gestos (a través del Servicio de Interpretación Simultánea a Distancia para Personas con Discapacidad Auditiva), escribir o hablar.

Tratándose de una persona con discapacidad visual se señala que se debe identificar, saludando y mencionando su nombre y cargo, antes de tener contacto físico con una persona ciega. Si no lo conoce, explicarle el motivo de su presencia.

Respecto a las persona con discapacidad intelectual menciona que debe dirigirse a él o ella con oraciones claras, utilizando expresiones simples y conceptos concretos (evitando las abstracciones). Nunca hablarle como si no estuviera presente.

Para referirse a las personas con discapacidad psicosocial evitar el uso de términos como loco, loca, loquito (a), pirado (a) en su discurso.

Cabe señalar que los materiales que publica la CDHDF son distribuidos de manera gratuita.