lunes , 6 febrero 2023

Entrevista al Presidente de la CDHDF, Doctor Luis González Placencia, después de la inauguración de la exposición Que 20 años no es nada, o ¿lo son?, juventud y diversidad.

Transcripción 81/2011
12 de octubre de 2011

Pregunta (P): Por más que se empeña el Gobierno del Distrito Federal en decir que en Reclusorios todo está bien, parece que los hechos demuestran lo contrario.

Doctor Luis González Placencia (LGP): Pues sí, tenemos estos dos casos que estamos siguiendo, el de la persona que se fugó del penal, tenemos una investigación abierta y ésta la añadimos a una que teníamos ya previa sobre la aparente muerte de otro reo que no ha sido hallado, entonces, hoy está la Segunda Visitadora justamente allá en el Reclusorio para tratar de investigar un poco más cuál es el paradero de la persona que no aparece y también saber un poco más sobre qué se ha hecho en torno a la persona fugada.

P: ¿No es el colmo doctor que ahora estemos hablando ya, primero se habla de una persona fugada…

LGP: Sí, naturalmente eso es un reflejo de la situación que se vive todos los días en las prisiones, que nosotros hemos denunciado desde hace mucho tiempo, hemos puesto el énfasis en que la autoridad sepa que la situación que se vive en Reclusorios debida a la sobrepoblación y debida a los grupos de poder que hay allá adentro es de alto riesgo para la gente que está ahí, no sólo para quienes están privados de la libertad sino para los custodios y eventualmente las familias, y desafortunadamente no se ha avanzado

P:¿Qué está pasando ahí con las autoridades penitenciarias, que les pueda ocurrir esto, que se tarden cuatro días en reportar o notificar oficialmente de la fuga de un reo, que dicen que buscaron por todos lados en el Reclusorio Oriente, y además de que si hay un muerto o no lo hay, primero dicen que sí, luego lo niegan?

LGP: En mi opinión esa es una muestra clara de la falta de control que hay al interior de la institución, de la dificultad que hay para poder tener una claridad sobre quiénes están, quiénes no están, en qué momento están, en qué momento no están, por una parte y por otra parte, una de las líneas que estamos investigando tiene que ver justamente con que transcurrió todo este tiempo sin que se diera cuenta la autoridad, y ese es tiempo perdido, hay que recordar aquí que es la responsabilidad sobre la integridad de los internos es de la autoridad, la primera responsable sobre la vida, esperemos que no sea el caso, pero ahora todo parece indicar que así es, y también sobre la seguridad de que las personas estén dentro, de que no se evadan, y que cuando eso ocurra se dé cuenta de inmediato la autoridad.

P: ¿Qué nos puede contar de la queja que presentaron en torno a este reo que aparentemente apareció muerto en la capilla del Reclusorio Oriente?

LGP: Todavía no mucho les puedo contar porque hemos tratado de tener también contacto con los familiares, es un tema bastante sensible. La queja la abrimos de oficio, entonces, estamos buscando platicar con la familia, tener un poco más de información, pero de entrada les comento eso.

P: Ayer nos comentaba la Segunda Visitadora que había sido un particular el que había interpuesto esta queja, lo que quiero preguntarle es ¿está fundamentada esta queja que se interpuso, tienen la identificación de la persona que dicen que murió. Lo que quiero saber es si está bien fundamentada, porque obviamente Reclusorios dice que no hay nada?

LGP: Estamos hablando de la desaparición de una persona, y de quien se presume que pueda estar muerta, entonces, para nosotros es de suma gravedad, naturalmente nosotros tenemos que darle cabida a una queja de esta naturaleza, y lo que es obligación de la autoridad es demostrar si eso ocurre o no, por el momento es una presunta desaparición; entonces, a la autoridad le toca demostrar, en su caso, que eso no es así, pero para nosotros tiene ese estatus.

P: ¿El muerto podría ser el fugado?

LGP: No lo sabemos, por eso están acumuladas las dos investigaciones.

P: ¿Se ha identificado a la persona que dicen que murió?

LGP: Está identificada.

P: ¿Se tiene el nombre?

LGP: Se tiene el nombre; se tienen los datos.

P: En el tema de los jóvenes, ¿considera que estamos viviendo en una cultura de criminalización?, sobre todo después de la presentación hace poco del “Niño Sicario” y ahora con la ENADIS, que comprueba que cinco de cada 10 mexicanos justifica llamar a la policía si ve a jóvenes reunidos en una esquina.

LGP: Sí, aunque hay como una tendencia histórica a criminalizar a los jóvenes, pero ahora hay matices particulares. Hemos visto, por ejemplo, una tendencia de que cada vez a menor edad se busca que sean juzgados ya como si fueran adultos. Por otro lado, toda la situación que se dio en la ciudad, afortunadamente ya ha bajado, de hacer los operativos afuera de las fiestas, los fallidos operativos que dieron lugar al caso New’s Divine; ese tipo de situaciones por supuesto que están dirigidas a los jóvenes y que parte de la concepción de que son un riesgo, un potencial riesgo para la seguridad.

P: Es necesaria una campaña o acciones para que los políticos y los gobernadores y la sociedad en general se concienticen de que los jóvenes son parte de esta estructura?

LGP: Claro, es que lo que no tenemos en ningún lugar del país es una política pública de derechos de los jóvenes: hay políticas asistenciales, hay políticas que buscan generarles actividades deportivas o culturales, pero todavía son muy compartimentalizadas. Eso por una parte y, por otra parte, una cosa que creo que es muy importante plantear es que se nos dificulta mucho generarles expectativas favorables a los jóvenes; es decir: ellos no encuentran ni en la escuela ni… Primero, no encuentran lugar para estudiar o trabajar y cuando lo encuentran la expectativa para trabajar es muy cerrada. Entonces, ese es un pendiente en el país en general y en la ciudad también.

P: El autor de la obra decía que México es un país inseguro para las y los jóvenes ¿comparte esta visión de manera general, en todo el país?, en el Distrito Federal, ¿la situación es igual?

LGP: Yo creo que sí, que efectivamente las circunstancias que estamos viviendo hoy en día dejan ver que el destino de los jóvenes está siendo participar de las actividades de la criminalidad organizada o ser cooptados también por el Ejército, como en algunos otros informes se ha planteado, o la cárcel: el mayor número de personas presas son personas jóvenes. Y realmente, de quienes tienen  la oportunidad de estudiar, muy pocas tienen la oportunidad de encontrar un trabajo en el que puedan desarrollar la profesión que estudiaron. Entonces, digamos, hablando de riesgos físicos, los hay, pero también hay riesgos en términos del futuro, los expertos la llaman “la seguridad ontológica”, es decir, hacia el futuro, ¿qué certezas tiene la gente de que puede sobrevivir, incluso habiendo logrado terminar una carrera?

P: ¿En el DF, los jóvenes se salvan de esa situación o es la misma?

LGP: No, yo creo que igual. Está muy sectorizado, no se puede hablar de la juventud como un todo, hay distintas juventudes y, desde luego, las más pobres son las más discriminadas. Entonces, la situación que tenemos en Miguel Hidalgo no es la misma que tenemos en Iztapalapa o en Gustavo A. Madero, en donde hay riesgos mucho más severos. Y ahí lo vemos más cotidianamente, son riesgos que se expresan en la relación con la policía, tienen que ver con la exposición de los jóvenes a la venta de drogas al menudeo, con la posibilidad de participar también en este tipo de comercio ilegal. Gracias.