miércoles , 7 junio 2023

Entrevista al Presidente de la CDHDF, Doctor Luis González Placencia, después de la inauguración del Seminario Interdisciplinario Reflexiones éticas acerca del principio y el fin de la vida

Transcripción 78/2011
27 de septiembre de 2011

Pregunta (P): Decía en su discurso que no debe asumirse una posición moral en estos temas, de parte del Estado, ¿qué se puede decir precisamente de lo que envió el Presidente Felipe Calderón donde se dice sobre el privilegio de la vida, no es una contradicción de la tesis que usted expone?

Doctor Luis González Placencia (LGP): Yo creo que sí, lo que hemos sostenido desde esta Comisión, y en general desde el movimiento de Derechos Humanos es que un presupuesto fundamental para salvaguardar los derechos de todas y de todos es que el Estado no se comprometa moralmente con una posición, eso quiere decir simplemente que debe estar por encima, al lado, por debajo de la moral pública para poder hacer precisamente que se respeten todas las posibles morales que coexisten en una sociedad como la nuestra, en la que hay diversas posiciones. La clave está, nos parece a nosotros, en que la interpretación que hay que hacer de los derechos fundamentales y de la Constitución es una interpretación inclusiva. Si las reformas legales y las discusiones que se dan son discusiones y reformas que generan inclusión, que permiten incluir a más personas en la protección, esas reformas son conformes con la Reforma Constitucional. Si no es así son contrarias, y ese es un criterio que permite entonces valorar posiciones como la de la Presidencia.

P: ¿Y en este caso, el papel de la Iglesia?

LGP: Igual, como se sabe, aunque efectivamente hay una mayoría católica en el país, lo cierto es que coexisten otras posiciones e incluso existen personas que no procesan ninguna religión o que profesándola, plantean temas como éste de la libertad para decidir sobre el propio cuerpo, tanto en el caso de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), como en el de la Eutanasia, entonces, para justamente lograr una situación de respeto a todas las posibles posiciones en el tema es muy importante que se salvaguarde el carácter laico del Estado.

P: La postura que emitió el Cardenal en el sentido de que estos temas como el aborto son los que generan la violencia en el país

LGP: Definitivamente no, de hecho sin querer entrar en una polémica, tenemos casos como lo que se ha planteado en los Estados Unidos, acerca de la disminución de la criminalidad, precisamente por la aprobación de los abortos, una generación anterior, entonces, lo que digo es que para entrarle a esos temas tenemos que tener información clara que nos permita plantear con objetividad estas hipótesis. Definitivamente no creo que haya una relación entre el aborto y la violencia.

P: Sin embargo, con posiciones como la de Presidencia o la Iglesia ¿no se corre el riesgo de polarizar más este tema?

LGP: Sí, desafortunadamente esa es una de las consecuencias que se pueden interpretar como excluyentes. Nos parece que al contrario, justo en este momento, nos parece necesario armonizar una posición clara de respeto a los derechos fundamentales. Por eso tiene mucha importancia que esto se está discutiendo hoy en la Corte y esperamos que la decisión que se tome sea congruente con estos principios de derechos fundamentales.