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Llama la CDHDF a reflexionar sobre proyecto de país para los proximos 30 años

Boletín 230/2011
28 de junio de 2011 

El Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Placencia, llamó a no confundir las expresiones sociales de inconformidad con la propuesta de soluciones a los problemas que aquejan al país, “de cómo se tienen que hacer las cosas”.

“Tenemos que ser cautelosos, porque no podemos exigirle a un movimiento algo que probablemente no está en sus manos; no podemos caer en la tentación de dejarle la carga que implica ser el foco de atención, no es justo hacerlo de esa manera. Creo que hay que repensar conjuntamente el país que queremos”, advirtió. Durante su participación en el Foro Revueltas en Medio Oriente y Norte de África: una perspectiva desde la democracia y los derechos humanos, dijo que ante el contexto de alta incertidumbre de a dónde y cuándo vamos a llegar, la academia tiene un rol fundamental.

Ahora ya sabemos, dijo, a través de las organizaciones y de los movimientos sociales, lo que la gente ya no quiere, de dónde viene el malestar y cuáles son las problemáticas.

“No me parece que haya una demanda de que sea el propio movimiento el que diga por dónde tenga que ir la política de Estado; aunque hay, desde luego, una manifestación pública de reclamo, de dolor por las pérdidas, de las víctimas, de las familias”, dijo del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta Javier Sicilia.

El objetivo de reflexión colectiva, agregó, es coincidir sobre un proyecto de país para los siguientes 30 años, por lo menos, en los que se deberá reconstruir a las instituciones y generar las condiciones para que la gente reaccione cada vez más frente a aquellas cosas que sabe que son ilegales y corruptas. Mencionó que al igual que ese Movimiento, otro ejemplo de agenda horizontal que logró la empatía internacional fue el levantamiento zapatista de enero de 1994, a diferencia de las manifestaciones en demanda de seguridad que se pronunciaban, entre otras cosas, por el endurecimiento de penas para quienes fueran señalados por la comisión de delitos.

A su vez, el catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-México (FLACSO), Luis Daniel Vázquez Valencia, mencionó que mientras en América Latina las transiciones democráticas fueron rápidas, el proceso de reconstrucción de lazos de legitimidad política en Medio Oriente y el norte de África, serán transiciones más largas.

Consideró que uno de los principales problemas que se dará en el Medio Oriente será la capacidad para actuar colectivamente, “ya que los movimientos parecen no tener líderes ni estructura, el nivel de espontaneidad que parece observarse es una de las principales dificultades que se encontrarán para poder transitar de forma exitosa hacia una democracia con calidad”, dijo.

Explicó que si no hay un proceso de institucionalización en esas movilizaciones, es muy difícil generar la presión suficiente y después ocupar los puestos clave para esa transición; “difícilmente puede haber movimientos sociales exitosos si no tienen una estructura mínima, si es así, esto va a ser una limitante para ese proceso de movilización”.

Detalló que pensar la reconstrucción de cualquier Estado con lazos de legitimidad supone tres aspectos: la idea de nación, la idea de ciudadanía y de lo popular, pensar en una transición es ir más allá de lo estrictamente electoral, lo que llamamos la falacia electoral.

Resaltó que las transiciones suponen más que elecciones, suponen cambiar las lógicas estatales, de lo contrario, se puede regenerar la dimensión ciudadana, pero no la popular y la consecuencia será tener democracias fallidas, como la de Argentina y España.

En su participación, el profesor e investigador de la Universidad Iberoamericana (UIA), Mauricio Meschoulam, consideró que el origen de las revueltas en Medio Oriente y norte de África está en la frustración de las y los jóvenes al no vislumbrar un mejor futuro.

“Hablamos de juventudes que de entrada son relegados de la posibilidad de incorporarse a una potencial mano de obra, de pobreza y de falta de expectativas”, subrayó.

El especialista advirtió sobre la posibilidad de que estos movimientos sociales se repliquen de un lugar a otro, como en América Latina.

“En la medida en que nuestras poblaciones no perciban que las instituciones democráticas ofrecen respuestas para procesar las demandas, en esa medida buscarán canales alternativos para manifestarse y juntarse”, finalizó.

Convocado por la CDHDF y la FLACSO, Sede México, el Foro tuvo como objetivo analizar y debatir sobre las revueltas suscitadas en Medio Oriente y el norte de África dentro de su contexto histórico, político y social, enfocado a la forma en que influye la agenda democrática y de derechos humanos de países como México