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Boletín 303/2010 Llama Martha Lamas al movimiento femenista a debatir y a defender derechos fundamentales

Llama Martha Lamas al movimiento femenista a debatir y a defender derechos fundamentales.

Boletín 303/2010

9 de octubre de 2010

 

Los mitos que subsisten en México sobre el aborto son resultado de la ausencia de un debate público sobre la adecuada interrupción del embarazo, impuesta por un sector empresarial en los medios masivos de comunicación, que amenazan con retirar su publicidad, afirmó Martha Lamas.

 

Lo anterior, en el marco del Seminario Internacional: «Mitos y Realidades sobre el Aborto», organizado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, la Campaña 28 de Septiembre por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe y la Red Latinoamericana de Católicas por el Derechos a Decidir.

 

Al dictar la Conferencia Magistral Aborto: Mitos y realidades. Garantizar la protección del derecho a la maternidad voluntaria, mencionó entre otros mitos, el de que con el aborto se mata a una persona y que el embrión siente dolor; que una mujer católica que aborta está automáticamente excomulgada y quedará traumada para siempre; y que la mayoría de los mexicanos, por ser católicos, están en contra del aborto.

 

«Los mitos se desploman ante las realidades. Se desploman cuando las calladas y sufridas mujeres mexicanas dicen: Basta, ya no quiero otro hijo más. O cuando las jovencitas exclaman: Ahora, ¿un hijo? ¡No! Y cuando otras mujeres viajan desde los estados al Distrito Federal, apoyadas por el Fondo María, para interrumpir legalmente un embarazo no deseado», señaló.

 

Y a pesar de que es una práctica que ha persistido de manera clandestina en agravio de la salud y la vida de las mujeres, explicó, al margen del enfoque laico y científico, se insiste en ubicarla entre lo que no es pensable y que, sin embargo, en la realidad insiste en estar dentro de lo posible.

 

«Los mitos se desploman porque las mujeres saben que sus vidas concretas tiene otras coordenadas vitales, más íntimas y más complicadas que una prohibición que no ofrece alternativas, como la de hacerse cargo económica y emocionalmente de la criatura por venir», sostuvo Lamas.

 

Los mitos se erosionan, agregó, cuando se hacen resignificaciones a partir de la verdad y las mentiras quedan exhibidas en su patética mezquindad: no es cierto que un óvulo fecundado sea una persona. No es cierto que todas las mujeres queden traumadas.

 

Antropóloga con formación psicoanalítica y participante desde 1971 en el movimiento feminista en México, realizó a través de su ponencia, el carácter social, moral, jurídico y religioso del aborto, que dejó de ser una práctica clandestina en el Distrito Federal.

 

La fundadora del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) denunció la censura en los medios de comunicación, logrando el cierre del ejercicio libre de la razón, al que ha logrado sobreponerse el movimiento por los derechos de las mujeres, mediante la despenalización del aborto en la ciudad de México y de que socialmente ha logrado colocarse dignamente junto a añejas demandas ciudadanas.

 

Al formular su perspectiva de análisis, defensa y promoción de los derechos sexuales y reproductivos en México, Lamas señaló también que una sociedad democrática debe permitir que todas las creencias comparezcan en la esfera pública: «La Iglesia católica debe hacer un esfuerzo de racionalidad y aceptar las verdades científicas».

 

No obstante, subrayó que se necesita algo más que la ausencia de mitos para que la libertad para decidir sobre el propio cuerpo se vuelva pensable como política pública a nivel federal en el resto del país y del continente americano.

 

Dijo que garantizar el derecho a la maternidad voluntaria requiere una visión política que vincule la lucha por la despenalización del aborto a la defensa de las garantías constitucionales, derechos ciudadanos o civiles, como la libertad de conciencia, de asociación, de expresión, y el derecho a la privacidad.

 

Para garantizar que el Estado, la Iglesia o la sociedad no se inmiscuyan en la intimidad ciudadana, agregó, es imprescindible defender esas libertades como derechos inalienables, inherentes al libre albedrío y son la condición de todos los demás derechos, su única limitación es el respeto a la libertad ajena.

 

«La manera de garantizar la maternidad voluntaria se logra si una sociedad está bien informada sobre sus derechos, fomentando los canales de expresión, sin que haya censura en los debates», advirtió Lamas.

 

Exhortó finalmente a todas las feministas y personas que defienden la despenalización a participar en el debate en torno a los medios de comunicación y a vincularse con las reformas a la ley de telecomunicaciones, «ante la inadmisible forma en que las televisoras dictan y censuran la agenda del debate público fundamental».

 

La Conferencia Magistral fue comentada por el exPresidente de la CDHDF, Emilio Álvarez Icaza, quien destacó el estancamiento de la transición y el reposicionamiento del autoritarismo, a través de la penalización del aborto en 17 estados del país.

 

Ante ese panorama, dijo, el movimiento feminista deberá continuar a la vanguardia de la defensa de los derechos humanos y buscar incidir en los programas de gobierno, independientemente de las visiones e intereses de los grupos partidistas.

 

Al respecto, adelantó que en la ciudad de México no deben descuidarse los logros en materia de derechos, sino estar alerta ante la andanada autoritaria proveniente de la cúpula de la Iglesia católica, pero también desde algunos sectores del poder político.

 

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