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Boletín 211/2010 Urgen mecanismos para proteger la vida de periodistas y procurar justicia en caso de secuestros y asesinatos

Urgen mecanismos para proteger la vida de periodistas y procurar justicia en caso de secuestros y asesinatos
Boletín 211/2010

30 de julio de 2010

 

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) considera urgente que operen eficazmente los mecanismos existentes para la investigación y la procuración de justicia en los casos de agresiones, secuestros y asesinatos de comunicadores en todo el país.

 

Ante el secuestro de cuatro periodistas ocurrido en el estado de Durango, (uno de los cuales ya fue liberado), este Organismo hace énfasis en que el Gobierno federal y las autoridades correspondientes deben enfocar sus esfuerzos en garantizar la vida e integridad de quienes han sido privados de su libertad, presumiblemente por la delincuencia organizada.

 

La CDHDF señala que, en cumplimiento de su deber protector, el Estado no sólo tiene la obligación de abstenerse de vulnerar o amenazar los derechos reconocidos por las normas internas y por las normas internacionales, también está obligado a tutelar y guardar la vida, la libertad, la honra, la intimidad y todos los derechos humanos de las personas sujetas a su jurisdicción.

 

A través de su Relatoría para la Libertad de Expresión y Atención a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, este Organismo resalta que las privaciones delictivas de la libertad constituyen un grave irrespeto de los derechos humanos y graves infracciones al derecho internacional humanitario.

 

Expresa que cualquier persona que es privada de su libertad por grupos armados ilegales para que respondan, con su libertad, su integridad corporal o su vida, de la satisfacción de exigencias formuladas por las personas en cuyo poder están, son las víctimas de una conducta criminal prohibida tanto por las leyes mexicanas como por el derecho internacional humanitario y el derecho penal internacional: el secuestro extorsivo.

 

Señala que es grave que los grupos delictivos recurran a estas prácticas criminales con la intención de incidir en el discurso y contenido de los mensajes emitidos en los medios de comunicación, pues si bien secuestran directamente a los comunicadores, indirectamente mantienen secuestrado el derecho de toda una sociedad a estar informada debidamente.

 

La CDHDF considera que la ausencia de resultados en la investigación de delitos cometidos con anterioridad en contra de periodistas y comunicadores envía un mensaje de impunidad a quienes cometen estos delitos y abre la puerta a nuevas y cada vez peores formas de agresión y violación sistemática al derecho a la libertad de expresión.

 

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