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Boletín 185/2010 El Estado mexicano hace poco por proteger los derechos de los migrantes centroamericanos

El Estado mexicano hace poco por proteger los derechos de los migrantes centroamericanos
Boletín 185/2010

8 de julio de 2010

 

El Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Placencia, aseguró que los tres niveles de gobierno «hacen muy poco» para proteger los derechos fundamentales de los migrantes centroamericanos que se internan al país rumbo a alcanzar el llamado «sueño norteamericano» en Estados Unidos.


«Desafortunadamente se hace poco, hay que reconocerlo y hay que decirlo así», recalcó el Ombudsman de la ciudad de México.


Al presentar los libros «En el Camino» y «Los Migrantes que no Importan» y el documental «María en tierra de nadie», precisó que el problema de la migración no sólo es de la frontera sur de México, sino que cruza todo el país y por lo tanto implica responsabilidades para el Estado mexicano a nivel local y federal.


Señaló que los derechos humanos no deben ser un tema aislado en la construcción de políticas públicas, y sí el eje central de éstas. «Sólo cuando se entienda que los derechos son el eje de las políticas públicas se podrán construir aquellas que efectivamente se preocupen por el bienestar de las personas, con una idea de ciudadanía más relacionada con los derechos de los que son titulares, y no con el lugar en donde nacieron», dijo.


En el Salón Digna Ochoa y Plácido de la CDHDF, apuntó que la lección que dan las personas comprometidas con la seguridad humana de las y los migrantes centroamericanos debe llevar a reflexionar cuál es el rol de las instituciones del Estado para atender esta problemática.


A su vez, el Director Ejecutivo de I(dh)eas, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, AC, Fabián Sánchez Matus, comentó que de acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM), anualmente se internan al país aproximadamente 250 mil personas migrantes indocumentadas. De éstas, añadió, nueve de cada diez proceden de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua y más de 60 mil son detenidas anualmente en las 47 estaciones migratorias.


Anotó que según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el camino por México hacia Estados Unidos las y los migrantes padecen un sinnúmero de abusos que hoy día representan una verdadera crisis humanitaria, como extorsiones, robos, agresiones físicas, intimidaciones, abusos sexuales, detenciones ilegales, discriminación, atropellos, procesos legales dilatorios, falta de atención medica y explotación, entre otros.


Además, detalló que según datos de Amnistía Internacional (AI), 60% de las mujeres migrantes indocumentadas son objeto de algún abuso sexual en su paso por México.


Por su parte, el Presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Ricardo Bucio Mújica, señaló que los abusos que padece este sector en el país son irrebatibles.


«Hay un enorme listado de violaciones a los derechos humanos a estas personas, por lo que habría que realizar un análisis sobre la importancia que le da cada uno de los partidos políticos; sobre la perspectiva que se tiene sobre el tema desde cada gobierno municipal, estatal y federal, y la enorme falta de articulación en las políticas», manifestó.


En tanto, el Jefe de Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, José Antonio Guevara Bermúdez, reconoció que las y los migrantes son constantemente abusados en su paso por México, pero son pocos los que denuncian los crímenes por miedo a ser identificados como indocumentados.


Agregó que de la mano de las denuncias de estas personas se tienen que fortalecer las instituciones y depurarlas de funcionarios corruptos, así como impulsar mejoras legislativas en la materia, como por ejemplo la Ley de Refugio y Protección Complementaria, ya en poder del Congreso de la Unión para su análisis.


El Coordinador de Asesores del Instituto Nacional de Migración, Antonio Díaz, admitió que las y los migrantes son blancos de ultraje y extorsión por grupos criminales que presenta diversos rostros.


«El problema tiene que ver con un flujo creciente de población que busca oportunidad de empleo a costa de celadas de bandas criminales; con elementos de seguridad pública que los extorsionan; con una desarticulada coordinación entre instituciones; con la autoridad investigadora que en muchos casos es indiferente y con víctimas y una sociedad reticente a denunciar hechos delictivos por falta de confianza en las autoridades», finalizó.


En la presentación de los libros «En el Camino» y «Los Migrantes que no Importan» y el documental «María en tierra de nadie», estuvieron los autores Edu Ponce, Óscar Martínez y Marcela Zamora, respectivamente.

 

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