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Boletín 88/2010 La CDHDF tramitó 95 quejas por tortura en 2009

La CDHDF tramitó 95 quejas por tortura en 2009
Boletín 88/2010

10 de abril de 2010

 

El número de quejas recibidas por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) referidas a presuntas violaciones graves a derechos humanos en 2009 se incrementó respecto a 2008, por lo que este Organismo hace un llamado de atención a las autoridades encargadas de respetar, garantizar y asegurar los derechos a la vida, a no sufrir desaparición forzada y a la integridad personal de quienes residen y transitan en el Distrito Federal.

 

De acuerdo con el Informe anual de la CDHDF, en 2009 se recibieron 136 quejas por presuntas violaciones graves a derechos humanos: tortura, ejecuciones arbitrarias y desapariciones forzadas de personas, mientras que en 2008 fueron 100 quejas.

 

La Cuarta Visitaduría de la CDHDF calificó 95 expedientes de queja por tortura, aunque en algunos casos la alegación por tortura pudo repetirse en un mismo expediente cuando se le atribuyera a autoridades distintas, por ello se registraron en total 106 alegaciones por esta causa.

 

Del total de alegaciones, 72 fueron atribuidas a la Policía Judicial del Distrito Federal; 18 a personal ministerial adscrito a diversas Coordinaciones Territoriales y fiscalías de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), así como a personal del Centro de Arraigo de esa dependencia; 12 a la Policía Preventiva de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF).

 

En tanto que dos se atribuyeron al personal del Juzgado Cívico en Cuauhtémoc CUH-7; una fue atribuida al Reclusorio Preventivo Varonil Norte, y una al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

 

De acuerdo con el Catálogo para la calificación e investigación de violaciones a derechos humanos de la CDHDF, que comenzó a aplicarse en enero de 2009, en 77 ocasiones se hizo mención a la tortura física y/o psicológica; en 15 a la tortura consistente en asfixia con métodos húmedos y secos, ahogamiento, sofocación, estrangulación o uso de sustancias químicas; en siete se refirió a la tortura consistente en traumatismos causados por objetos contundentes, como puñetazos, patadas, tortazos, latigazos, golpes con alambres o porra o caídas.

 

En dos casos más se menciona tortura por posición, como suspensión, estiramiento de los miembros, limitación prolongada de movimientos o posturas forzadas; en dos casos más se menciona tortura que consiste en humillaciones, como abuso verbal o realización de actos humillantes.

 

La tortura consistente en choques eléctricos se mencionó en dos ocasiones y en una ocasión se refirió la tortura que consiste en quemaduras con cigarrillos, instrumentos calientes, escaldadura con líquidos o quemaduras con sustancias cáusticas.

 

Dependiendo del tipo de tortura alegada, la CDHDF establece las estrategias de investigación y de atención en las que por ejemplo se solicita la intervención de áreas médicas para certificación de lesiones o la atención a la salud de las personas agraviadas; se solicitan peritajes psicológicos, ya sea para una valoración con el fin de conocer los grados de afectación de la víctima o para que se le dé terapia buscando su recuperación.

 

La CDHDF señala la necesidad de que, independientemente de lo que se ha avanzado en materia de capacitación a los cuerpos policiacos como resultado de las Recomendaciones emitidas en el tema, existan acciones más eficaces que permitan avanzar en la erradicación de la tortura.

 

De la misma manera, llama la atención que en la mayoría de los casos que se aludieron actos de tortura, ésta se encontraba vinculada con el tiempo de la detención y con la finalidad de que la persona confesara su participación en la comisión de un delito.

 

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