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Sólo 27% de las y los jóvenes acceden a la educación superior: Manuel Eduardo Fuentes Muñiz

Boletín 326/2009
15 de diciembre de 2009

El Consejero de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Manuel Eduardo Fuentes Muñiz, calificó como inadmisible que sólo 27% de las y los jóvenes del país en edad universitaria accedan a la educación, mientras que el resto corre el riesgo de ser seducido por la delincuencia.

Al inaugurar el foro “Encuentro de Jóvenes por un Derecho Alternativo” en el Auditorio Digna Ochoa y Plácido de la CDHDF, criticó a las autoridades por no brindar oportunidades a la juventud para que se desarrollen.

Aseguró que año con año cerca de 250 mil jóvenes son rechazadas y rechazados de las universidades públicas en la Zona Metropolitana del Valle de México.

El también Presidente de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD) imputó este rechazo hacia las y los jóvenes que buscan espacios para continuar con sus estudios a la falta de infraestructura educativa, la cual, aseveró, no crece desde hace 16 años en todo el país.

Ante este contexto, se preguntó por qué las autoridades les cierran las puertas, cuando en los discursos políticos se dice que ellas y ellos son el futuro.

>El Consejero de la CDHDF lamentó el hecho de que no se amplíen acciones educativas para este sector poblacional y se les nieguen becas que incentiven su desarrollo, lo que ha propiciado que muchas y muchos se vinculen a grupos criminales.

Detalló que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los varones de 15 a 29 años involucrados en un delito federal representan el 41%, y 50% en actos de competencia del fuero común; mientras que las mujeres constituyen el 35 y el 40%, respectivamente.

“Es suicida y una estupidez seguir cerrando la puerta a las y los jóvenes a la educación, porque ellos son la mejor riqueza de nuestro país”, enfatizó.

Indicó que la juventud que hoy vive estas condiciones no puede simplemente esperar el paso de los años y ver cómo las oportunidades se les van entre las manos. “Y peor aún, que no se tuvo la capacidad para darles las herramientas para edificar un México mucho más solidario”, finalizó.

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